Quería librarse del recuerdo
que volvía en forma de voz
al teléfono, insistente
como si las décadas no pasaran.
Hay dolores que dentellan,
sorprenden en los sueños,
castigan a distancia.
Hay pasados que siendo presentes
mortifican tristemente:
ser lo que se fue, por un segundo
puede otra vez hacernos llorar.
Supo que tenía que librarse
o perecer en la melancolía.
Matar la posibilidad,
cerrar las puertas
y darle nuevos testigos a la vida.
Dejar el pasado atrapado
en imágenes familiares
que no hacen daño...
martes, junio 30, 2009
Librarse o perecer
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martes, mayo 26, 2009
Tienes toda la razón
Si lo único que tengo es este tiempo,
esta dureza más real que el amor
y la incertidumbre que me agota
¿Cómo puedo hacer poesía?
Justo por eso, dirás desde lo etéreo
debo encontrar lo hermoso.
Porque nada en este mundo vale
Si no lo rehaces
desde su pobre realidad.
¿Qué somos, sino carne que se muere?
Sólo eso si no lo llenas
de la música que corre por la sangre
de cualquiera que esté apenas vivo.
Si no fuera por los matices
que a veces me regalas
esbozados en frases al aire
o miradas dulces que derriten los minutos.
Si no me ofrecieras la cicuta
en vaso alto,
las fuentes para pescar imágenes
y todos los sueños diminutos,
no podría hacer salir el sol
cada mañana
y volverte a buscar en todas las esquinas.
Tienes toda la razón.
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miércoles, mayo 13, 2009
Adiós, Nacha Pop
Hoy leí en el periódico que murió Antonio Vega. Hasta hoy no había visto una foto de ese hombre (mucho menos consumido por el cáncer) que hoy ya no es. En los ochenta yo fui niña; con los noventa entré en la secundaria. No fue propiamente de mi tiempo, aunque sí recuerdo a un primer novio que tenía una hermosa maleta de cuadros rojos, llena de discos compactos. También que hacía fiestas en Tepepan, Xochimilco y que tenía 16 años cuando aprendí a bailar canciones de Danza Invisible, la Unión y el Rock en tu idioma en general. Ya muy tarde cuando se terminaban los vasos de chela, se escuchaba La chica de ayer o Lucha de gigantes, que volvería con "Amores perros" años después.
¿Y por qué me da tristeza? Quizás porque imaginaba entonces lo que imaginaría aquél hombre el mundo. Tanta nostalgia en una voz tan joven era síntoma del enigma. Como cualquier arte que valga la pena, valía por lo que no decía.
Tengo algunos muertos en el alma y, cuando lloro por la ausencia, siempre lloro por lo mismo: porque esa mirada desapareció y jamás volverá a pintarme el mundo a su manera...
Y porque en la cama fumábamos y los planos se me movían sin querer escuchando Una décima de segundo:
Un momento en una agenda,
una décima de segundo más
vuela,
va saltando de hoja en hoja,
mil millones de instantes de que hablar.
Una ráfaga de aire frío
un molino de viento hace girar,
sigue,
va rodando sobre su eje
describiendo una trayectoria más.
Adiós, Nacha Pop.
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martes, abril 14, 2009
Paredes

Estar demasiado tiempo dentro de las mismas paredes provoca recuerdos que al momento de abandonar ese sitio no se dejan meter en cajas: te tiran de la falda para que te quedes, insisten con el chillido desesperante de lo irremediable y al final se rinden llorando en un rincón, como niños o cachorros abandonados, antes de desvanecerse lentamente.
Cajitas enormes como de zapatos donde metemos la cama, la ropa, los libros y todo lo que pensamos que necesitamos o queremos. Eso y los colores, la forma particular de la luz, el olor a viejo o a humedad, y todos los minutos que pasamos ahí. En realidad no necesitamos nada para vivir, sólo el tiempo que imprimimos en historias y anécdotas, en olvidos necesarios y recuerdos que nos explican de alguna manera lo absurdo de casi todas las historias, justificadas cuando son ya pasado.
Antes de llegar alguien ya había quemado la alfombra con una plancha de vapor. En el baño, un pequeño azulejo despostillado evocaba un descuido o un drama, y el estado lamentable de la cocina hablaba de muchas sopas y cafés recalentados. No sé quién vivió ahí, pero sé que alguien lo hizo. Fueron muchas personas, a lo largo de medio siglo, y su rastro apenas perceptible a veces se me metía en los huesos cuando no podía dormir.
Y hace falta una decisión, medianamente convincente ante el espejo, para cambiar de casa. Nada más que comprar cajas, hablar con la mudanza y pasar una semana entera tirando cosas, seleccionando escenas y cambiando sin querer la página por otra nueva, en blanco o con todos sus renglones dibujados en tinta negra y margen izquierdo rojo, lista para emborronarse con la incertidumbre que siempre está ahí. La estela del pasado queda, al entregar las llaves, como regalo de bienvenida al siguiente inquilino, que se preguntará quién colgó tantos carteles con tachuelas o cómo se rompió la cerradura de la recámara.
Al llegar a un nuevo lugar, uno no puede evitar estremecerse: una nueva luz que dejar caer sobre las tardes o los cuerpos desnudos; otras puertas para encerrarse o dejar pasar; un escenario, tan bueno como cualquier otro, para seguir respirando y actuar.
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viernes, marzo 06, 2009
Recurso
Se muerde la piel para no morderse la uñas.
Va por ahí pensando, pero las imágenes se le echan a correr con los ruidos de las calles, se esconden detrás de la dureza del instante, regresan en el momento menos adecuado, mirándola desde dentro con ojos azules enormes llenos de lágrimas, reprochando en silencio, volviéndose a esconder.
Cada vez que tiene que escribir usa una página nueva, como si empezar en blanco vaciara la vasija de las urgencias; como si enterrando las palabras en la pila de hojas que está al otro extremo de la espiral metálica, ganara una batalla contra la ilusión del tiempo, contra la enmarañada planta de lo sentido y pensado, que crece fuerte y veloz, sin cesar.
Por eso se refugiaba en las persecuciones soñadas y cultivaba el arte de dormir en cualquier circunstancia y época del año: porque sólo durmiendo se deja en verdad de creer, y la confusión de estar vivo no tiene necesidad de ser aclarada.
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viernes, febrero 13, 2009
Apunte
Sólo los amores que concluyen sin terminar, que dejan permanentemente un signo de interrogación, están hechos para la poesía. La estrella que brilla sobre un recuerdo o una promesa abierta sin fechar; la forma del mundo reinventada caleidoscópicamente, los destrozos del huracán que caen silenciosos en un caos perfecto.
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martes, febrero 10, 2009
A veces...
Hay veces en las que las prioridades se reordenan
y lo importante se vuelve irrelevante.
Bajan las revoluciones por minuto,
lo inminente flota lento sobre el silencio,
lo insignificante se apodera de nosotros
y el mundo
se vuelve un lugar quieto para jugar a las insinuaciones.
Duermo cansada y en mis sueños se meten las retroexcavadoras y los taladros neumáticos que abren la avenida Revolución. Estoy a punto de abandonar este barrio y llegan los trabajadores a desentrañar el pavimento. Sueño con tiroteos y persecuciones,
con escapes maestros en ciudades ruidosas.
Despierto. Hay sol y el clima es, para variar, templado. En mi verdadera ciudad no hace falta usar suéter y siempre se puede sonreír. Las máquinas enormes abrieron un boquete de 30 centímetros de profundidad, de dos cuadras enteras, para rellenar con concreto hidráulico.
Todo cambia,
también en el paisaje
y vuelvo a estar segura de que el cambio
es la única posibilidad que tenemos
para no morir.
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martes, enero 27, 2009
Viajando. Un reflejo.
Nos vamos, decimos adiós, transitamos por estaciones, viajamos al hogar, nos alejamos de casa, terminamos un descanso y enfilamos al siguiente punto de la ruta.
Así terminan las fiestas para familias jovencísimas, con abrazos ante la puerta de un autobús, siempre en un domingo soleado que se arrastra exhausto de contar minutos, que con un poco de esfuerzo sólo es una extensión cálida de vida.
Después de la despedida, dejamos un par de siluetas en el cristal. Lo que éramos en un instante, desprendiéndose lentamente de lo que somos y seremos. Poco a poco los recuerdos, las ideas de ese momento, la temperatura exacta y el aroma de una piel se diluyen en las palabras que los describen, en la foto apenas insinuada de un fragmento de segundo, en el que sin motivo, existimos.
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jueves, enero 22, 2009
Viento
Antes de atraparlas
escapan con el viento.
Viene una idea,
la fijo, la saboreo
y de pronto llega algo
como una rueda descompuesta,
ese juego cuyo nombre no alcanzo,
en una reja de ventilación del metro,
roto, inservible, junto a un par de viejas
demasiado tristes como para escuchar
el escándalo del aire saliendo
por el tubo enorme, lleno de gritos
que nadie escucha.
Sigo caminando y otra vez
el sol se me mete en los huesos,
vienen de nuevo las palabras,
revoloteando.
Un pavo real aparece,
en plena avenida dos
protegido por un hombre herido
con un arma y agujetas medio hechas.
El mundo se impone siendo
impidiéndome relatar el matiz decidido
que había logrado atrapar.
Termino en el parque,
escribiendo acerca el sol
que me recordó todo el tiempo
que las palabras existen
más allá de esta realidad
que no se deja transformar
en algo que pueda nombrarse.
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martes, enero 06, 2009
Escándalo
¿Quién chingados le quitó los mosaiquitos
con nombres de canciones al piso de la Cineteca?
Empieza el año y las cosas no están donde deben,
alguien decide que mis recuerdos de la secu
tienen que ser remodelados
y solamente el pedazo de metal para jugar a la luna
que me encuentro junto a la taquilla
me salva de largarme indignada.
Pero así es, pasan los recuerdos
y con ellos, los indicios de lo que fue,
de lo que ya nunca será.
Quizás por eso mismo son preciosos,
porque desaparecen
y de vez en cuando,
reaparecen como algo ganado a la muerte.
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miércoles, diciembre 31, 2008
Dejando de ser
El mundo de las palabras se agota en su misterio.
Escuchas, omites, observas y no queda nada claro:
las personas tienen todas historias que retuercen sus sonrisas,
que curvan sus miradas
y el daño que nos hacemos se diluye sólo por instantes.
Huye detrás del sol, corre sobre cuatro ruedas,
la música es también humana pero no duele:
sólo te mueve en un trance con el camino
Se acompasa a los sentimientos sin nombre que tienes,
alisa la carretera, le quita detalle al ocaso.
Sombras y luz roja, dejas de ser también una persona.
Te conviertes en conciencia, el camino carga el peso
y sólo miras, sin significar.
Sientes como las piedras,
Piensas como las plantas
Por un rato, estás en paz.
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lunes, diciembre 29, 2008
Ocaso
Desaparecer es un arte viejo que se domina con facilidad:
se trata sólo de cerrar la puerta y no volver la mirada nunca.
He desaparecido de la escena del crimen,
justo en el silencio del último golpe.
Me fui en el inicio de un sueño hueco,
cuando ya no tenía besos dulces qué regalar.
Hubo una ocasión en que nunca estuve
y llegué marchándome con la cabeza en otra parte,
para azoro de los ojos verde azules que me esperaban.
Quedarse es lo complejo, crear y ser creado,
decir y construir códigos, amar en plano libre.
Ser, ser lo que se es, seguir siendo,
sin que sea un obstáculo para el ser del otro.
Eso quiero, eso busco, ninguna otra cosa quiero.
Es posible. Hay que buscar muy tan adentro del otro
para encontrar el valor de querer más allá de las circunstancias
y no temer el espacio enorme de la ausencia.
¡Pero qué hermoso cuando se logra!
El relato de la vida paralela,
las sonrisas que se cruzan por el aire,
la imaginación y la añoranza.
Y un día, por fin, el tiempo compartido en un mismo espacio.
Horas o años para mirar juntos, para saborear y oler,
para darnos cuenta que siempre estamos solos
y que centímetros o kilómetros de distancia poco importan
cuando se entiende lo que es en verdad el amor.
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domingo, diciembre 21, 2008
Vacaciones
Pasan a veces las horas llenas de deberes diferentes a las letras: ser amable, convencer, vender, organizar. Decidir y barrer la tierra que se mete en el nuevo local, atender por la noche el montaje en un hotel, volver a casa hambrienta, agotada, soñar con el trabajo, los pendientes, las vacaciones que hoy ya son.
Pierde el tiempo su peso cuando no hay nada qué hacer obligatoriamente. Y pienso en los momentos que nos salvan del miedo, como una noche en la casa de muros blancos y platillos comentados, capaces de llevarnos a otra tierra, real o imaginada por el cocinero-amigo-anfitrión.
Como una extensión del placer ingenuo de compartir el vino y la comida son las vacaciones, tiempo para olvidar mi nombre y ser sólo una persona con los días sin argumento por delante, listos para ser llenados por encuentros, huídas y remansos largos. Estos son días para aprender a alargar los instantes, y acomodarlos, por fin, en estas líneas.
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miércoles, noviembre 26, 2008
Misma especie
que te metió el frío en los huesos
y te lanzó al mundo para buscar
sin saber el objeto de la pesquisa
ni las probabilidades de éxito.
Como viejo marino reposas,
desorientado, sobre una roca
a meditar acerca de los vaivenes
y las desgracias.
La curvatura del océano aún no se precisa
y cada ola le da forma a la historia.
No tienes más mentalidad que el agua enorme
que te lleva de un puerto al otro
cruzando vidas y argumentos
como propiedades privadas apenas pisadas
por un ladrón o un turista.
Pertenecemos, te decía, a la misma especie.
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miércoles, noviembre 19, 2008
Parque Hundido
en aquella zona pública
más privada que una cama.
Miras los árboles desgajar semanas
y a los soles decolorar piedras.
Caminas a través de tus años
por el mismo sendero
de la ruta Tolteca.
El parque se las ha ingeniado
para olvidar su pasado de ladrillos
y conservar el silencio de los transcursos.
El último calor del otoño se concentra
en la glorieta de la palma pequeña;
los niños son como pequeños animales
que completan, sin molestar, el entorno:
los hijos de los que no tenemos hijos
son siempre bellas postales.
Y los apartas de un soplo
para volver al olor del acero,
la textura descascarada de tres capas
de pintura (dos azules y una roja).
Y caes en el vaivén del cuerpo
a la sombra y a la luz, ritmo sin tiempo,
rato sin minutos, íntima infancia recobrada.
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lunes, noviembre 10, 2008
Una pausa...
Para mi amor.
Como la respiración de una bestia dormida eres.
El último impulso vital de una flor que se marchita.
Vienes suavemente con ese par de ojos
que escudriñan a todo el que pasa.
No interpretas: imaginas, a partir de lo que ves.
Creo que en el fondo poco te importan los demás.
En tu mente, a tu antojo, todos son lo que deben ser,
lo que viste en ellos, lo que pasa de largo
sin tocar tu silencio perfecto.
Puedes llevarme de la mano
por todas las banquetas del mundo.
Hablo y me río, absorta en un detalle,
confiando en que estás tú para evitarme las caídas
los obstáculos que me amenazan
cada vez que en mi prisa omito al mundo.
Sólo tú puedes responder preguntas como
el color de los zapatos de una vieja
que cruzó la calle siete cuando fuimos al mercado.
O comentar sobre la mirada torva de un hombre
que estuvo en nuestro campo visual cinco segundos.
Maestro de la pausa, fabricante de silencios musicales:
te amo porque eres todo lo que no soy
y recibes todo lo que no tienes.
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martes, noviembre 04, 2008
Gota de agua
Para Hans, desde el río.
Como un temblor,
parpadeo de detalle.
La fotografía deja todo fuera de foco
exceptuando el leve movimiento de la gota,
la piel efímera de un pétalo.
No la vimos abrir;
tampoco morir.
Sólo la encontramos en un momento
en que no era flor ni gota,
sino un algo indescriptible
que nos recordó esos instantes
congelados en el alma,
que se convierten en revelaciones
o querencias.
Así eres tú, gota de agua lejana,
sin verte florecer ni marchitarte,
recuerdo la polémica tanática,
las texturas del regalo
y la certeza fresca
de que vives y peleas
por mirar con tus ojos un mundo
demasiado bello para ser tan cruel.
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domingo, noviembre 02, 2008
Viejo, nuevo
Incluso hay casos tan lejanos, que han dejado de ser recuerdos concretos para volverse una esencia, algo así como un color y un espesor del aire que me recuerdan el cariño de una persona, de un gato, de un abuelo. También pienso que hay seres cuya foto debería poner en la ofrenda, porque aunque están vivos ya no lo están para mi.
Me siento nueva todo el tiempo, mis recuerdos son los de alguien más, una mujer que ha vivido accidentadamente muchos años. Yo sigo aquí, jugando a no ser yo como si fuera mi biógrafa, un ser que se levanta cada día sin saber qué hacer con el amanecer ni asumir sus deberes con seriedad. Todos estos muertos me recuerdan muy claramente que somos lo que creemos ser y que sólo a nosotros nos importa.
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martes, octubre 14, 2008
Bitácora azorada
El trabajo se atraviesa con sorpresas que ya conozco: son otras medidas, otros propósitos pero la prisa es la misma vieja entrometida.
Las noches me regalan sueños delirantes en sótanos de tortura y oscuros castillos medievales que robé del libro que estoy leyendo.
Las tardes de sol, aún doradas pero ya frías, se la pasan murmurándome frases escritas por un brillante solitario, en esta misma ciudad, hace setenta u ochenta años. Y regresa el tema de la esperanza y quisiera guiñarle un ojo a Antonio Caso y decirle sí, antiguo y ya muerto compañero humano, la bondad existe y nos convierte en personas.
Un querido amigo tiene un pie en su nuevo barrio; la pequeña Hierbabuena todavía pasa las noches en vela trabajando con el desparpajo habitual y mi artista favorito sigue las extrañas rutas de su profesión con una alegría metódica que yo jamás tendré.
Compartir la cama vuelve a ser una costumbre sonriente y el amor hace que las noches, cortas de por sí, por poco desaparezcan.
Empieza el mes y de pronto está a la mitad. Volveré a abrir los ojos para darme cuenta de que, como a casi todos, me gana el tiempo.
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martes, septiembre 30, 2008
Vejez prematura
Prendo otro cigarrillo. Mi cuerpo tiembla levemente, sigo pensando en lo que estoy pensando y omito una reacción física evidente. O dejo que me acaricies, la piel todo lo despierta. Pasas un dedo por una superficie en la que las cicatrices de la infancia se han borrado casi por completo.
Me miro en el espejo y veo otra clase de marcas: hace mucho tiempo intenté imaginar el día en que podría observar en mi reflejo el transcurso de la vida. Ahora puedo hacerlo: veo el rastro de los dolores y la prueba de la risa; las ojeras preocupantes de la escuela y el trabajo, la duda estacionada a la mitad de mi frente. Son apenas esbozos, pero puedo ver claramente lo que seré en algunas décadas.
Me sirvo más vino y escucho hablar a la cantarina que dibuja. Me deja atónita con una verdad, sorprendente por simple: el cuerpo que tenemos es el mismo que tuvimos, el mismo que tendremos. Me dice, nunca somos niños, somos como ancianos en proceso de serlo.
Eso creí siempre, pienso mientras me río por dentro, esta mente sombría y aferrada a las sensaciones siempre ha sido la de una anciana pesimista que busca pruebas con qué refutar sus augurios oscuros, que a veces se distrae con la fantasía de ser aún joven, de amar y moverse, mientras siente el vértigo que provocan los recuerdos: qué cerca parecen, pero qué lejos están.
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martes, septiembre 23, 2008
Septiembre de 2007
Otra vez era dueña del silencio y no imaginaba todo lo que desencadenaría ese cambio: sin darme cuenta, cada tanto destruyo la normalidad por miedo a ser siempre la misma, y el mundo se reacomoda inesperadamente. Hubo un dolor necesario, otro completamente superfluo y una calma que de alguna forma anunciaba la llegada de los extraños que hoy son entrañables.
Tenía un tatuaje menos y creía que las aulas se habían cerrado para mi. Tampoco recordé el cumpleaños de Patricio y la computadora de casa servía, no como hoy que escribo en el trabajo, escuchando de fondo Radio Universal.
Y de pronto supe que en estos días se cumplía un aniversario de cosas que merecen ser recordadas, como el incremento en la velocidad de la vida, la tercera década cumplida y los amores que siempre importan, independientemente de su belleza o el estilo de sus argumentos.
Otra vez me sorprendí de la facilidad con la que se puede cambiar de vida.
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viernes, septiembre 12, 2008
La vida cambia
Quizás es tarde, bebes café y los números son filas de pequeñísimos parásitos negros que te atacan y dominan todas tus horas. A lo lejos los niños y los hombres duermen, sonríes en una canción y piensas que la vigilia prolongada provoca el efecto de una droga en tu cerebro.
Es que la vida cambia, se construye de planes aplazados y esfuerzos enormes en solitario. A veces es una pelea contra la nostalgia, un arrastrar arena en los zapatos, sentir cien veces el infierno vivido y recomponer la normalidad por pura supervivencia.
Otras es reír por un triunfo, conquistar un beso que no derrumbe la paz, bailar donde menos te lo esperas, encontrarte en otros ojos y darte cuenta que ese es precisamente tu lugar.
Quedan los recaditos apresurados a media jornada, las pláticas virtuales de cinco minutos y las citas retrasadas una y otra vez. El relato de las noches de pasión y las sonrisas de los hijos; los enigmas del amor y los incidentes de la oficina.
Mientras, las hojas sobre la mesa siguen creciendo...
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viernes, agosto 22, 2008
Carta (a prueba de agua)
Für Herr Typke
It seems like I should say
as long as this is love...
Counting crows
Quería decir que sí, aquí también pasa el tiempo lento y veloz al mismo tiempo. Las personas siguen siendo abismos atemorizantes o planicies seguras y soleadas, muchas veces ambas. Mi cabeza es como la pared de mi cuarto, una mezcla de recuerdos aislados y olvidos propuestos para armar una idea más o menos rescatable de los demás.
Y es que me duelen tanto a veces...
Y es que los quiero tanto a veces...
Pero sólo tú entendiste lo que significaba para mi decir "te amo" y por eso contigo los "a veces" se acabaron hace mucho, mucho tiempo.
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sábado, agosto 16, 2008
Nuestra casa
no puede albergarnos cada día.
Es grande y se llena de una luz
quebrada en los espejos de la noche;
pierde el nombre poco a poco
y se resuelve quieta en otra mañana.
Refleja la mirada sorprendida,
que distorsiona nuestros cuerpos
tan distintos que se amarran,
contorsionan a la sombra y despedazan
la definición del mundo.
Húmedo es el tiempo que llamamos nuestro,
carente de sintaxis, ciego de nacimiento
(¿pero qué falta puede hacerme ver
cuando tocar lo es todo?).
Nuestra casa de seda,
con muros de plata
y ventanas que nunca se cierran,
suspende los jadeos en el aire,
da a la fuerza su verdadero sentido,
revela el milagro de la sangre.
Y en el punto en que me dejas sin palabras
una vez más
sonríes.
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miércoles, agosto 13, 2008
Puntuación
no one gets to come in...
Counting Crows
Y vienen los párrafos largos, exuberantes constructos como peleas con la realidad, batallas por expresar sentimientos, ideas, identidades. Juegos suculentos de insinuaciones, monosílabos provocadores que contienen universos de significados, tramposos significantes que atrapan al ser en su particularidad.
Coma, punto y coma, espacio. Guiones que acotan dramáticamente, como en un escenario; paréntesis que son como decir un secreto al oído en mitad de una fiesta ruidosa; capítulos que se abren y cierran en la imaginación.
Y de pronto un silencio, líneas en blanco, una tras otra, para decir, no diciendo, el miedo. La duda, el fastidio de haber comenzado algo que eventualmente tendrá un final, la respuesta no esperada, la frase incorrecta, el movimiento mal planeado que abre una fisura en la sólida muralla del discurso.
A veces son puntos suspensivos, pero casi siempre es punto final.
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domingo, julio 27, 2008
Todo lo hice mal
Y yo, que siempre fui una niña hasta hace poco, jugaba a querer y sonreír, a comprometerme y desafiar. Cuando me cansaba abandonaba con sonrisas lo emprendido y olvidaba, como sólo puede olvidar el que evoca siempre. Porque caminé con la melancolía: añorar los futuros a los que renuncié se volvió el mejor de mis vicios.
Y ahora me encuentro, por fin, sola. Después de quebrar, en orden alfabético, las expectativas del otro, y convencerme de que el amor es solamente voluntad y química, puedo volver a besar sabiendo que eso es solamente una boca, un brazo, una mirada que ignoraré por siempre.
Sonrío, escribo una coma y sigo hasta que de alguna parte llega el punto, casi siempre a tiempo. Puedo sentarme aquí a quererte, a quererlo, a quererme, mientras el alto contraste y el olor de los árboles me dice que no, en estos caminos no se puede saber lo que es el bien.
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jueves, julio 17, 2008
Una mañana
El barrio en el que vivo nunca fue un pueblo pero en él habitan los viejos amigos de la adolescencia, que ahora cuidan de sus hijos y en el fondo de los ojos todavía sonríen con inocencia; los padres de convierten en abuelos y los días pierden el peso de antaño, digo medio año como digo veinte, una semana o una espera se alargan por minutos sólidos que parecen eternidades.
La vida tiene planos temporales paralelos que conviven alternativamente en mi cabeza: para un viejo amigo el tiempo se suspende en trazos ensoñados (no andaré nunca por este mundo con cara de palo); el amor se presenta vertiginoso y reposado, el trabajo se extiende hacia adelante como una planicie sobre los meses en blanco... Y el dolor, ese que carece de tiempo, se asoma en un momento cualquiera y me recuerda que también hay historias que -desgraciadamente- no tienen final.
Y vivo así, mezclándome con los ritmos, mientras atrapado en una foto, recurrente y perfecto, sigue el día helado sobre un barco, cuando aprendí lo que significaba la libertad.
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sábado, julio 12, 2008
¿Qué es un tatuaje?
Nada más que tinta y sangre. ¿Y qué es la vida para mi? En pocas palabras, eso. Treinta años y la certeza de que se puede habitar un mundo paralelo, propio...
Gracias a G por presentarme a Kim Ki-duk, a PB por las líneas dibujadas en el viento, a L por los degradados, a HB por acompañarme y a D por la madrugada.
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domingo, junio 29, 2008
Una cama
Esta es mi cama, la tierra de los extraños pasados por la vida, el lugar de los equívocos, de los sueños pospuestos, de las verdades sin palabras que después, con ropa encima, se vuelven mentiras incómodas que hay que ocultar.Podría decir algo sobre el amor pero me vienen otras palabras a la mente: desprendimiento de la conciencia, calma, sueño, cosquillas o trampas inocentes para reír de madrugada. Miro mi cama y la desconozco, porque siempre es una barco diferente.
Y como toda nave, tiene despedidas y sorpresas, naufragios y recuerdos que se acumulan sobre cubierta mientras se viven nuevas aventuras. A veces, solitaria en la noche de las estrellas que caen, es solamente el vaivén de las historias que leo, el humo que se despide de mi vida, la melancolía que me da todo lo que no he vivido.
Mi cama es, pues, un barco que transporta pasajeros que nunca son lo que parecen, incluídas las muchas mujeres que llevan mi nombre.
¿Y tu cama? ¿Cómo es?
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domingo, junio 22, 2008
Norte y azar
Pensamos que había un norte, un punto hacia el cual, caminando, se llegaba a alguna parte. No hicieron falta muchos pasos para saber que el sol sale todas las mañanas y que las plantas siguen la luz; que muere quien se muere, sin razones o merecimientos.Del mundo descrito por nuestros padres no había nada, sólo el azar y la habilidad para transformarlo, justificarlo quizás, influir en él con los deseos, el trabajo o la terquedad.
Decido caminar y solamente está en mi poder el largo de mis pasos, las horas del recorrido, las vueltas y atajos que tomo en este mundo. No sé cómo he encontrado lo que ahora llamo mío, cómo se han ido los que extraño, qué tuvo qué suceder para sentarme a la orilla del camino y quedarme dormida, cansada de imaginar, con la ilusión de dirección perdida para siempre.
Espero ahora la siguiente sorpresa para tomar posición: levantarme y correr, quedarme a observar o seguir soñando aquí, sobre la hierba.
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martes, junio 17, 2008
Un extraño
En el café hay un hombre alto, encorvado sobre su lectura. Ha estado ahí las últimas semanas. Lo miro una fracción de segundo al pasar, entre el golpe de aroma del café y antes de reírme secretamente de las horribles señoras que entran a la misa matinal, poniendo caras mustias y distorsionadas que pretenden pasar por devotas.
Sé que no es friolento. En estos días de lluvias se sienta a beber su café en mangas de camisa. Me imagino que busca trabajo, porque lo que lee es el periódico y subraya atento en trazos cortos. Mi familia piensa que también puede estar buscando casa, citas e historias increíbles, o resolviendo crucigramas. Tiene la cabeza llena de canas pero los brazos jóvenes. No he visto su cara.
Cada mañana, en una ráfaga visual de 105 grados, reviso si está ahí, agachado sobre la mesa. No reduzco la velocidad, es un elemento más del camino, como una fachada o un árbol que a veces no aparece, como los hombres de la mudanza del mercado o el maestro de box en el parque. Todos son elementos que me sirven para creer que estoy despierta y que reconozco algo más allá del trajín violento de los autos, las mujeres desgreñadas jalando niños a velocidad increíble rumbo a la escuela, la puerta de la oficina con sus seis cerrojos de todas formas y dos colores.
¿Qué cosa nueva descubriré mañana, antes de encerrarme en la normalidad?
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lunes, junio 09, 2008
No ser
No se explica, sólo se siente y regresa en recuerdos obscenos, risas cómplices que terminaron de gritar, que fuman y se acarician, que llenan de miradas o anécdotas el reposo. Entre las mantas revueltas quedan figuras que sólo hacen sentido para sus participantes, que resbalan por los muslos, las manos y las bocas silenciosamente; una pausa hecha por la noche para alejarse de todo lo que es, para sudar, cansarse y dormir el sueño de los inocentes que no son, que actúan, que se esconden y aparecen al otro día otra vez con el nombre puesto sobre la cabeza, triunfantes porque siempre habrá manera de dejar de ser y de sentir, una, otra y otra vez.
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viernes, mayo 30, 2008
Luto
Hoy tres años de tu muerte, de confundir ese nombre que tuviste con el de cualquier otro. Si no creyera que todo podría ser diferente, hace mucho habría dado por perdido este mundo que aniquila al azar riéndose de cualquier aspiración o tardanza humanas.
Tres años desde que escuché esa voz diciéndome los detalles de un accidente, el tuyo, datos de costumbre sobre funerales y el silencio aterrador de comenzar a llorarte. Fui a ver tu cuerpo y pensé que no traías puestos los lentes (te gustaría saber, ahora yo también uso), conté la cantidad de personas pretendiendo apreciarte y sentí rabia de tener que compartir algo tan íntimo con tantos extraños.
¿Es privado el llorarte? No. El dolor de que no estés me sigue rebasando como el primer día, lo tengo todo metido en el cuerpo, como una infección que se expande. Lo llevo a la mesa de la cantina, a la cama de mi amante, a los ojos de mi madre y la plática casual de la oficina, porque todo está lleno de ti. Permaneces y no me atrevo a hacer nada con esto que no sea sentirte, como viví la alegría o la discusión, ahora vivo tu ausencia, tal vez como una forma enferma de seguir amándote o sólo por desafiar esa estupidez de que el tiempo cura las heridas.
Ahora escribo, de luto, mientras amanece en silencio este viernes. Ni los besos ni los miedos, ni las personas nuevas o viejas, nada es como tú. Declaro este día doloroso y me disculpo, querido, sé que te gustaba verme reír pero todavía no me alcanza el entusiasmo o la ingenuidad para resignarme a vivir sin tus palabras, tus arrebatos y tu sensata forma de estar conmigo.
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miércoles, mayo 28, 2008
Confianza
Aprendí de un viejo conocido que nadie puede cambiar el destino trazado por tus temores si no tiene la capacidad de confiar en quien los contempla. Confianza, una palabra para reverenciar o escupir. Un término resignificado constantemente, según los otros y sus locuras.
Y otros se van. Si los silencios son mentiras o faltas de consideración, interpretaciones pobres o simplemente descuidos, no lo sé. Hay quien me duele, recién llegado y recién ido; o siempre aquí y apenas desterrada por sí misma de mi complicidad.
Confianza, falta de confianza. Cuando no crees en la inteligencia del otro, en su capacidad de comprender, amar o decidir, no queda nada. Muy probablemente, tampoco lo hubo nunca. Nada se puede construir, todo se seca, sobra el tiempo, los nombres se cuelgan de un mecate al sol y bien se nos puede olvidar destenderlos, pues ya no sirven para nada.
Cuando invocas al otro hay que tener cuidado. Confía en los errantes que cambian de ciudad como de opinión; en los solitarios y en los nacidos sin culpa. Los amores verdaderos se extienden sobre los años y las anécdotas, debajo de los continentes y a pesar de la Historia, atados a esa única palabra que lo salva todo.
Es por eso que te digo: te quiero, con el nombre que sabes que inventé sólo para llamarte a ti. Siempre, mientras viva, estaré. No tengo miedo de tu mirada, testigo, aliada, ser humano que camina por un rato en la misma ruta... o no.
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sábado, mayo 24, 2008
Plática de café
Luz blanca. Moka, pastel, mirada y muletillas, ya lo sé, no, sí, jajajajajaja. Sobre una noche se borra la tarde del parque nuevo, los patos y los novios que se besan. Tu y yo hablamos de tantas cosas, nuestras historias corren paraleas en lo inesperado, lo que jamás se planeó. Puedo decirte todo el dolor y el cansancio que atravieso y confesarte mientras río mis travesuras más peligrosas; las contrarrestas con el relato de tu equilibrada pena, las novedades y los personajes que te crecen de los dedos por las madrugadas, cuando no puedes dormir.
Me sorprende la juventud que nos recorre, las ideas reemplazan el humo del cigarrillo y forman espirales sobre nuestras cabezas. En este mundo de pasteles y cenas que se hornean imaginarias sobre las pilas de ropa, los proyectos corren durante todo el día dejándonos molidas; los amores, esos insectos adorables, se evaporan en hechos demasiado sabidos y construimos un pequeño espacio para no descifrar nada, para seguir escribiendo, para prestarnos las letras y los colores.
¿Quién dijo que el mundo no era nuestro?
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domingo, mayo 18, 2008
Moda
Te diría que ya no está de moda enamorarse,
ser uno mismo o perseguir sueños.
Pero la moda es el valor que cuenta
con una mayor frecuencia en la distribución de datos.
Por lo tanto, las hormigas corriendo por el muro están de moda
y sin saberlo se comen la tortilla de patatas,
que tan bien había quedado.
También está de moda ir al trabajo, cinco, seis
o siete días de cada siete, queriendo pensar
que es verdaderamente importante esta labor;
tener miedo a la soledad, buscar a alguien
y después darse cuenta de que es imposible escapar
a la conciencia y al miedo.
Está de moda existir y actuar
en parámetros claramente delimitados;
ser educado, pedir permiso, hacer locuras cotidianas
y encontrarse un lugar donde puedan pasar los años
sin demasiado dolor, tomando decisiones
no por lo deseado o lo pensado,
sino por lo temido.
Tan es así que cualquier otra cosa
escandaliza a todos, genera silencios,
abandonos y odios.
Porque hacer lo que no está de moda le recuerda a todos
que se puede vivir de muchas maneras
y que dentro de cada uno se quedaron sueños
que sí se podían realizar.
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jueves, mayo 08, 2008
...
Se me escurre entre las piernas, sí, es viscoso.
Corre lento, no es permanente
Se va y viene, esto es algo más de lo que soy yo,
un espejo,
algo más,
una trampa,
algo
que no me dice nada
que me deja ser lo que soy
sin saber lo que debo ser.
Este es el mundo
tal como lo conocemos:
sin certeza
ni piedras enormes para descansar
o árboles fuertes qué invocar en la duda.
Un tiempo para inventar,
sin lugar en el mundo para nadie.
Un tiempo para luchar
por algo que sea cierto
-y con esto me refiero
solamente a que sea propio-
no bueno,
mucho menos malo,
porque esas categorías
murieron antes de que naciéramos.
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jueves, mayo 01, 2008
Frágil
que no cae, que se suspende
se balancea en el filo de la ventana
y salta de pronto al vacío
perdiéndose para siempre en la maceta
de la vecina en la planta baja.
Como el trébol que nació en mi helecho,
grande y verde, definitivamente liso
contrastando con las hojas despeinadas
de la planta original.
No lo había visto hasta que un extraño lo admiró,
dejándome perpleja por mi distracción.
Como la risa nocturna en la lluvia
de una mujer morena que acabo de conocer.
La observo mirar, abrazar, comentar trivialidades
me dice su nombre, me cuenta cosas
y me voy al cabo de dos horas
sin saber nada de ella.
Cosas frágiles, personas como fantasmas
que se pierden cuando miramos algo
y omitimos lo que estaba alrededor.
Como un dibujo o una nota en una servilleta;
alianzas precarias, seducción inofensiva,
y una pieza de piano en el día del trabajo,
intentando recordar ojos revolucionarios
en este frío callado, en esta pausa que debiera
ser algo más que un día de asueto.
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lunes, abril 28, 2008
¿Por qué hay fotos que son mejores fuera de foco?
Porque así son los conciertos, una aglomeración de gente con diversos motivos exhibiendo su energía: músicos que sonríen a ningún par de ojos en específico; brillos de metal que se barren cuando brincas, cuando esquivas a las jóvenes alcoholizadas esbozando danzas sensuales; chispas en las manos de los viejos que sonríen y bailan también, con menos pretensiones pero más sinceridad.
Te das cuenta que estás atrapado sin estarlo, en una de las plazas más viejas de una ciudad tan vieja como esta, y puedes omitirlo todo: a las lolitas, al sector "alternativo", los discursos gubernamentales, el nombre del festival. Ahí, junto al edificio de la Santa Inquisición; más exactamente, en la puerta de la Iglesia de Santo Domingo, se puede borrar la masa a punta de decisión, omitir el olor a sudor, marihuana, alcohol descompuesto. Queda la lluvia, ligera y persistente, las voces que te levantan cinco centímetros de la realidad, el sonido que se atora en la garganta y te mueve, además de los recuerdos.
Escuché a Bregovic con uno de mis amores en la carretera, por los tiempos jóvenes en los que aún no sabía la clase de persona en la que me convertiría. También en aquél año nuevo cuando todos nos quisimos, antes de que la muerte me arrebatara por primera vez a un amigo. Y en una tarde soleada, haciendo el amor con la misma canción una y otra vez (una y otra vez, el amor y la canción).
Hay acontecimientos tan extraños como simples: estar ahí, sentirlo todo, bailar inevitablemente, ver que sí, es cierto, la música nos hace felices y hermosos. Por un instante, fuera de foco, como en una foto que poco dice de lo que sentí estando ahí, sin pagar, recibiendo algo que era mío, que era de todo el que estuvo ahí y supo dejarlo entrar.
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lunes, abril 21, 2008
Encuesta
¿Qué es la poesía y qué nos hace?
1) Manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa. Transforma la vida de quien la usa, dándole nuevos significados a la realidad.
2) Una manera de esconder la finitud, de crear lo que no existe y darle vida a lo que nunca existirá.
3) Un bonito ejercicio que no afecta en nada nuestros actos, dado que son determinados por causas diferentes a la belleza de forma o fondo.
4) El escape ficticio a la simpleza de nuestro comportamiento.
5) Una necesidad para algunos enfermos del alma.
¿Alguna otra propuesta? Para reflexionar en torno a ello, dos de mis poemas favoritos:
y el grito de la estatua desdoblando la esquina.
Correr hacia la estatua y encontrar sólo el grito,
querer tocar el grito y sólo hallar el eco,
querer asir el eco y encontrar sólo el muro
y correr hacia el muro y tocar un espejo.
Hallar en el espejo la estatua asesinada,
sacarla de la sangre de su sombra,
vestirla en un cerrar de ojos,
acariciarla como a una hermana imprevista
y jugar con las flechas de sus dedos
y contar a su oreja cien veces cien veces
hasta oírla decir: «estoy muerta de sueño».
A smile to remember
we had goldfish and they circled around and around
in the bowl on the table near the heavy drapes
covering the picture window and
my mother, always smiling, wanting us all
to be happy, told me, "be happy Henry!"
and she was right: it's better to be happy if you can
but my father continued to beat her and me several times a week while
raging inside his 6-foot-two frame because he couldn't
understand what was attacking him from within.
my mother, poor fish,
wanting to be happy, beaten two or three times a
week, telling me to be happy: "Henry, smile!
why don't you ever smile?"
and then she would smile, to show me how, and it was the
saddest smile I ever saw
one day the goldfish died, all five of them,
they floated on the water, on their sides, their
eyes still open,
and when my father got home he threw them to the cat
there on the kitchen floor and we watched as my mother
smiled
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miércoles, abril 16, 2008
Eclipse
Para Hierbabuena.
Son tantas cosas las que suceden
y se suelen vivir en etapas, una a la vez o muchas,
planeadas o asumidas por la corriente de los otros.
Pero hay vidas, como la tuya,
que van saltando, cambiando hojas:
de pronto todo es tibio y como de leche;
abres una puerta y es la noche
de humo y desconocidos;
miras hacia la calle y es el amor,
con su cara más extraña.
Todos los nombres que tienes
son el mismo para los otros.
Sólo tú sabes que aquí eres una,
allá otra y en todas las tú que hay
sonríes con ganas, abrazas con palabras,
escapas con alegría -locura le dicen otros-
antídoto para el dolor, sabemos tú y yo que es.
Y si lloras, te retuerces las manos preocupada,
sabes que es parte de este remolino
que también tiene colores y esperanzas.
Un eclipse, algo que se irá, que se arregla,
se transforma y deja una marca benigna
de experiencia.
Ese es el trabajo que has elegido
y siempre encontarás la manera
de que salga la luna otra vez.
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domingo, abril 13, 2008
Destinos que se cumplen
Son tantas las despedidas y tan única la bienvenida que me confunde el mundo. Tan nerviosa estoy que hablo de lo que conozco para no quedarme muda en la sorpresa. No esperaba esto, ni lo que se fue ni lo que apareció.
Ya no añoro, me canso de vivir otra vez la separación, el límite de ser mío y el del otro. Las pocas referencias que me amarraban a una versión de la vida eran más frágiles de lo que creí. Otra vez tengo una hoja en blanco a la que le voy marcando líneas para llenar con historias: unas son sucias y aburridas; otras, en una mañana sin sol, enigmáticas. Llena de sudor y temblando también ha habido hermosas y de pronto la página se termina, hay que darle vuelta, el tiempo no deja de transcurrir aquí en el aire.
Y sonrío por elección, yo no estaba loca pero no hay otra forma de construir algo en este mundo. Siento mi cuerpo y los rastros que en él dejaron estos días: otra sonrisa, se asoma el sol tímidamente, el destino sigue siendo algo que se escribe en la medida en que se cumple.
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viernes, abril 04, 2008
Antídoto para el miedo
tediosas o amargas, ancladas a una ruta.
Crecer, querer, caer lento y morir
en frases sabidas o seguridades ficticias.
Usar zapatos o corbata,
romperse el espinazo en algo desconocido,
ganar dinero, una fantasía de bienestar
que se quiebra fácilmente,
como cualquier cosa que nos haga suponer
que se terminó la lucha en algún punto.
Caminar hacia el metro de madrugada,
perderse en un sopor televisivo, beber cerveza,
y casarse para tener algo qué colgar de la pared,
son cosas que me asustan demasiado.
Quiero el aire y el vértigo
de no saber nunca a dónde voy,
los mejores tiempos de la sorpresa
cuando todo está a punto de estallar
y nacer otra vez, diferente.
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lunes, marzo 31, 2008
Y sí / Despedida
Y sonreías. Fuera del mundo, por fin en el mundo, no tenías nada más que esa alegría gritona al volante, contento de tener un copiloto para encenderte los cigarrillos, darte de beber y cambiar al siguiente track. Nos mirábamos de reojo, hablábamos poco, nos mostrábamos los dientes uno a otro. Porque tú me llevabas y yo transcurría en silencio llenándome los ojos recién comprados de cosas sin nombre.
Y sin duda fueron horas buenas. Porque volvíamos a la realidad para encontrarnos con el tercero de nuestra historia en una cita a la vieja usanza, sin celulares ni correos electrónicos, hecha mucho tiempo atrás y cumplida con ilusión.
Y mientras tanto eras fuerte; yo tranquila observadora. No te temblaban las manos, no dudaste una sola vez. Preciso y hermoso, dueño del camino eras, dejándome todo el aire para flotar la nueva nitidez, las montañas atravesadas por los ojos, cada una de las nubes con una silueta precisa, mi añoranza de un mundo viejo, hecha realidad gracias a ti. Disfrutabas, lo sé, tanto como yo.
Y entonces encontramos esa fila enorme de autos quebrando el camino. A nuestro corcel le costó frenarse y quedar inmóvil en aquella caravana, pero tuvo que hacerlo. Dejamos de ser ángeles y nos convertimos en curiosos, que después de diez minutos se bajan a buscar el inicio del conflicto, en un intento estúpido pero lógico por deshacer el nudo que nos amarró sin previo aviso al piso.
Y nos aferramos a la música, nos resistimos a iniciar la conversación que sabíamos que habíamos de sostener mientras esperábamos a que algo reanudara el maravilloso orden de aquella huída, tan de golpe como había sido interrumpida.
Y pusimos la radio, buscando una respuesta para no hacer conjeturas. Y escuchamos una débil frecuencia con noticias y comerciales locales. De pronto ruido y algo claro: el sonido de una película infantil, el diálogo de una princesa con un escudero. Nos miramos otra vez, ahora de manera diferente.
Y empezamos a conjeturar: esto era imposible, en medio de una frontera, en medio de una fila de autos, en medio de una aventura, un regreso y un amor, este diálogo imposible de Cenicienta, Blancanieves o la Sirenita. Lo descubrimos, al cabo de unos minutos. Era una camioneta enorme y moderna con televisión que interfería en nuestra antena. Desilusionante, hubiera sido mejor ignorar por siempre y seguir imaginando.
Y pareció como el final de algo. Poco a poco se disolvió el embotellamiento, provocado por una mala señalización en semana santa, y volvimos a la velocidad. Pero se hizo de noche, el sol nos dejó atras, el cansancio nos invadió y las canciones se empezaron a repetir. Seguíamos en silencio pero era un silencio diferente, lleno de dedos que tamborileaban y miradas barriendo la oscuridad de reojo.
Y llegamos a nuestra cita exhaustos, no nos alcanzó el tiempo para celebrar y al final nos fuimos a la cama rumiando la tristeza de la ciudad, esa helada casa llena de ruido y luces, todas con nombre y apellidos.
Y sin embargo, volamos esa tarde, ¿lo recuerdas? Yo todavía siento las cosquillas en los pies.
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viernes, marzo 21, 2008
Trampas de la luz
los ojos en la trampa de luz
que trasluce nervaduras temporales.
¿En qué tierra estamos?
¿Qué lengua se habla aquí?
¿De qué color son los ojos de los que nos enamoramos?
Da lo mismo, detalles van y vienen
Todo comienza y termina
En un contorno imaginado.
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lunes, marzo 10, 2008
Espada
igual al filo de una mirada.
Quien se atreve a ser el hombre
-guerrero fiero, falcata al cinto-
también es el cruel niño que realiza
la venganza de ilusiones muertas.
Jugar con una katana a ras de tierra,
blandir la cimitarra con pulso impío,
fuerza controlada, golpe seco
que corta los gritos de la muerte.
Entrar de pronto y en una puñalada
partirle el pulso a la calma,
quebrar para siempre el presente
con el brillo triste de una daga.
Y descansar en un charco de sangre,
pensar en una vida suave,
sin estertores que celebren
la gloria de abatir al enemigo.
Terminada la batalla los pequeños juegan
con espadas de madera entre las ruinas
a reconstruir el mundo a partir de las cenizas.
Foto: Gabriel Gaytán-Ariza.Daga vietnamita en la Exhibición "Bronces del Museo Nacional de Historia de Vietnam"
en el Museo de la Capital. Beijing, China.
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lunes, marzo 03, 2008
Sueño de ojos
It's the burgler that can break a roses neck
It's the tatooed broken promise I hide beneath my sleeve
I'm gonna see you every time I turn my back
Tom Waits, Blue Valentines

Tus ojos en mi sueño no son como tus ojos: se funden en recuerdos alterados a conveniencia para armar una historia tal vez no bella, pero siempre intensa. Viniste y te me fuiste pronto y mal; todavía andas por ahí con esa sonrisa equivocada, viviendo una vida que ignoro y fundamentando -con el hecho innegable de tu respiración- fantasías imprudentes ocasionales, retorcidas y persistentes, siempre de color azul.
Tormento de sueño profundo, inofensiva criatura, memoria que ya no duele, parte subterránea de mi vida que regresa sin aviso y atestigua los temblores de otro tiempo.
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martes, febrero 26, 2008
Venganza
El mundo aquél día apareció afilado
como un cuchillo que brilla desafiando al tiempo.
El sol no era manso, no señor,
y hería a las muchachas corriendo hacia el metro.
Los hombres se cubrían la boca
para que el aire helado no agrediera sus pulmones.
Demasiado limpio, el mundo omitía el ruido
y la gente asustada añoraba el escape de los coches
el temblor de los trailers, el escándalo de los camiones.
Era la venganza de una tierra demasiado hermosa
como para sufrir el destino del caos.
A punta de paz los destruiría a todos
pues de tanto dar vueltas comprendió
que aquella especie vivía del conflicto.
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lunes, febrero 18, 2008
Definiendo el amor
Amar no es una transacción, es una construcción sobre la realidad. Dentro de la soledad inevitable en que vivimos, la única posibilidad sensata es compartir la carne, los momentos, las palabras. Se puede andar al lado del que amas sin pisar el mismo suelo, sin habitar la misma casa, sin cumplir un modelo establecido que otros han llamado amor.
Porque amor, dime al oído ¿Me amarás por siempre? ¿Cambiarás mis sueños por actos heroicos? ¿Serás lo que he añorado? Qué enorme carga la de decir que se ama y luego exigir a un extraño que materialice lo que sólo habita en la profundidad de nuestra pérdida.
Si digo que te amo, o mejor, que quiero amarte, es para ver cómo creces en el mundo y te encuentras conmigo en algún punto. Podría ser una hora o muchos años, podría ser casi siempre, cada uno en su aventura, mirando al otro de reojo. Podría ser nunca más, como con los amores que murieron, sin que eso deje de existir como algo real en mí.
Así he decidido amar, desde hace mucho tiempo. Por eso puedo compartir la cama y la comida, enamorarme del que se va y seguir sonriendo. Tengo de mi lado toda la pérdida real y toda la realidad cotidiana con la que nos destruimos en nombre del amor, y sé que no funciona. Sé hilar aventuras sin importancia, también aprendí a construir a distancia cosas importantes.
¿Qué va a pasar? No lo sé, nadie lo sabe. Sé lo que siento y lo hago valer. Amar no es esconder el miedo en la espalda del otro; amar no está vinculado con la profesión o los planes, sino con la voluntad y la imaginación. Por eso amo a mis amigos y a veces, con suerte, a mis amantes.
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viernes, febrero 15, 2008
Under here
Under here, the water flows over my head
I can hear the little fishes
Under here whispering your most terrible name
Under here, they've given me starfish for eyes...
Little water song, Nick Cave & Ute Lemper
mi historia de enferma una vez más.
Me desespero, no sé ser paciente, las letras me bailan en los ojos
y no floto, más bien me hundo en caminos líquidos
que no llevan a ninguna parte.
Un discurrir entre la belleza y la desesperanza,
un sentir la piel llena de agujas
y las horas quebradas por un murmullo lejano.
Ilusiones, realidades, imágenes, datos...
Mi vida está llena de fragmentos que hoy no puedo unir.

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domingo, febrero 10, 2008
¡Que viva!
No la muerta en un muro colorido
ni la enterrada bajo el dolor de nuestra realidad.
Sólo hay una posible: la que haces
cuando decides pensar antes de hacer,
la que afirmas cuando eres lo que eres
aunque nadie lo comprenda más que tú.
Cuando quieres, cuando prometes y cumples,
cuando ayudas o construyes,
haces lo que ninguna revuelta o movimiento:
le das sentido al mundo.
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jueves, febrero 07, 2008
sábado, febrero 02, 2008
Bailando (sin salir de casa)
A veces me cuidan, a veces me exigen. No comprenden mis reacciones, atacan o reclaman, sonríen o callan. No me importa, dejar de explicar mi vida a los demás es una disciplina que he practicado poco pero ahora mismo no me queda energía más que para estar sola y estar bien.
Así que bailo, cocino, salgo al sol y sigo cantando. Quizás ahora es trabajo de los otros intentar comprender.
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jueves, enero 31, 2008
Este mundo
And I find it kind of funny
I find it kind of sad
the dreams in which I'm dying
are the best I've ever had
I find it hard to tell you
I find it hard to take
when people run in circles
It's a very, very
mad world...
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sábado, enero 26, 2008
Milú
Es una mancha de blanco movida entre brumas,
como vista mientras se llora
o se pierde la conciencia en el alcohol.
Mi luna nunca está quieta
y no viene a mi ventana,
pero se mete en los sueños
y en cada una de las palabras.
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domingo, enero 20, 2008
Frases incompletas...
Juego.
(Del lat. iocus).
1. m. Acción y efecto de jugar.
2. m. Ejercicio recreativo sometido a reglas, y en el cual se gana o se pierde. Juego de naipes, de ajedrez, de billar, de pelota
poesía.
(Del lat. poēsis, y este del gr. ποίησις).
1. f. Manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa.
El camino oscureció y encontré la vereda que no estaba buscando. La miel escurría lentamente por la pared de la dama amarga. Ese era el mejor momento para iniciar de nuevo: abrió el puño y escaparon las mariposas, rápido subieron a esos grisáceos árboles, buscando el azul que nunca conoció aquel niño que asoma por la ventana y que sueña con volar.
Abrió el puño y escaparon las mariposas negras de su olvido. La miel escurría lentamente por el mundo, el camino oscureció y encontré la luz. Ese era el mejor momento para emprender una nueva aventura.
Ese era el mejor momento para dejar volar la imaginación. La miel escurría lentamente por la cuchara. Abrió el puño y escaparon las hormigas voladoras.
La miel escurría lentamente por la taza. Abrió el puño y escaparon las últimas gotas de energía. Cedió a la muerte como se cede al cansancio. Ese era el mejor momento para darle un besazo y decirle que la quería. El camino oscureció y encontré el azul del fin del día, ese que más confunde que ilumina.
El camino oscureció y encontré una luz que fue el inicio de mi fin. Abrió el puño y escaparon las ilusiones. La miel escurría lentamente por la botella hacia la licuadora. Ese era el mejor momento para saborear una chaparrita bien fría.
Abrió el puño y escaparon las lágrimas. El camino oscureció y encontré la verdad que escondía. Ese era el mejor momento para recoger la miel del rinoceronte, seguir mirándome en tus ojos y dejar volar las mariposas.
Ese era el mejor momento para guardar silencio, pero no me pude contener y lo que jamás debió ser dicho, se dijo. Abrió el puño y escaparon las mariposas. El camino oscureció y encontré que tu mirada podía brillar aún más.
La miel escurría lentamente por el panal y las abejas trabajaban duramente para conseguir una buena cosecha, pero ella sonreía y me dije, eres afortunado. ¡Pues claro! Respondieron los dioses. Ese era el mejor momento para ella. Estaba feliz con la libertad que tenía en las manos. Abrió el puño y escaparon las mariposas que habían sobrevivido.
El camino oscureció y encontré tus ojos regados bajo mis pasos, mientras la miel escurría lentamente por tu espalda. Abrí el puño y escaparon las mentiras, todas ellas, como mariposas. Ese era el mejor momento para decirte que ya no podía vivir sin ti.
Abrió el puño y escaparon las dos palomillas obscuras. La miel escurría lentamente por sus manos. El camino oscureció y encontré un monstruo con cuerpo de león y dos cabezas de dragón. Ese era el mejor momento para olvidar, dejar que ese aroma a muerte embriagara la tarde, profundo suspiro que al exhalar terminaba asfixiado.
Ese era el mejor momento para regalarle algo. El camino oscureció y encontré un claro. La miel escurría lentamente por sus labios, abrió el puño y escaparon las mentadas que quisieron ser golpes.
El camino oscureció y encontré vida. La miel escurría lentamente por entre mis piernas, abrí el puño y escaparon las palabras. Ese era el mejor momento para expresarle todo lo que sentía.
Ese era el mejor momento para hablar. La miel escurría lentamente por el cuerpo de mi amante, cuando abrió el puño y escaparon las ilusiones de toda mi vida. El camino oscureció y encontré un sendero.
La miel escurría lentamente por el árbol. El camino oscureció y encontré al lado de la cuneta una cría de jabalí herida. Abrí el puño y escaparon las fuerzas junto con mis esperanzas. Ese era el mejor momento para quemar las barcas y volver nadando.
El camino oscureció y encontré la luz. La miel escurría lentamente por la mesa. Era lo único que se movía después de que todos partieron.
Escribieron: Anita, Geert, Hans, Iziar, Iván, Javito, Jorge, Karen, Kikis, Loana, Miguel, Peatonal, Punk KD Pati, Tutsi pop girl, Valentín y Vary.
Mezcló: Furtiva.
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miércoles, enero 16, 2008
Se permuta
Tres lágrimas y un peligro inútil por una sola palabra dicha con sentido.
Veintisiete promesas por una tarde soleada sin aviso.
Los planes hechos al aire por un esfuerzo.
La distancia por la gratuidad.
Y todos, todos los intentos por el principio de una construcción.
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jueves, enero 10, 2008
martes, enero 08, 2008
Infancia
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sábado, enero 05, 2008
martes, enero 01, 2008
Cambiando de numeración

Si es mitad, inicio o final del camino, lo ignoro. Hoy nada más tengo la certeza de que hay que combatir el cambio por necesidad con el esfuerzo por voluntad.
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domingo, diciembre 30, 2007
Amor
aunque ha pasado tanto tiempo.
Recién me entero:
he pagado
por cada beso
y todos los temblores,
por la sonrisa que escapó
con mi idea de juventud
y la realidad desarticulada de esos, mis años.
No tengo más razones para temer.
Atravesé esos infiernos a conciencia,
por voluntad o falta de criterio.
Ese mismo miedo que viste
cuando estaba desnuda,
ese terror desconocido por todos.
Tiendo un puente y digo:
decido, amo, me limito, me desbordo.
Estos tiempos son nuevos,
no tropiezo cuando hablo
y no me asusta callar.
¡Qué curioso! Veintinueve años
-y más de la mitad de ellos-
para saber que todo ha sido por mi
y a veces, por amor, para los otros.
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miércoles, diciembre 19, 2007
Final e inicio en la montaña
Se quema la ciudad
Soñando, y no hay más...
Lhasa de Sela
Caminar es medir cada paso en la pendiente que se extiende al frente. Es despertar con el aire helado en los pulmones y buscar el ritmo del calor, la pausa justa en la respiración.
No pensar en los quiebres del camino, sólo mirarlos y encontrar que sí, aquí también las piedras amanecen abrillantadas por el hielo y te bailan en los ojos con el sol diagonal del amanecer. Hay un río, represas que contienen silencio, ese que no existe allá, donde guardas tu cama.
Y árboles que comienzan debajo de las huellas de alguna erupción volcánica. Nadie ha clavado cimientos aquí, sólo los pinos que se alzan sobre el día, escupiendo todavía algunas verdades al calendario y al reloj. La casa de lo verde es muda y llega al cielo.
Para que pudieras andar, alguien tuvo que trazar este camino que bordea cerros, tender los cables de alta tensión que violentan el paisaje con el zumbido amenazante del futuro, poner a pastar las vacas, crear las rosas de nieve que nadie se atreve a tocar. Correr la voz (¡existe un camino!) y dejarlo a la posibilidad de tu mirada para que lo volvieras realidad.
Las piernas te responden. Dejan de existir, sólo eres aire acompasado que entra y sale, todo ojos para leer el mundo. Arriba, donde ya no hay nada que escalar, te tumbas en la tierra a mirar. ¿Para qué anudar historias, besos, llegadas y despedidas? ¿Dónde poner todo lo vivido? ¿Cómo empiezan las cosas, por qué terminan siempre?
No hacen falta respuestas. Si en algún lugar y momento acaba o inicia algo, es aquí: en un instante largo que palpita, que no tiene razones ni sonidos.
Sólo están tu y el mundo.

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miércoles, diciembre 12, 2007
Falta
Frágil soy, no fuerte. Aterrada del transcurso de la historia, confundida en una época sin banderas ni acuerdos. El mundo se está acabando y yo apenas comienzo a mirarlo, como si hubiera perdido todas las conexiones.
Pareciera que nací ayer, que nada de esto me fuera familiar. Esa mínima rajita de luz en la oscuridad me recuerda que no sé nada, que no tengo ni puta idea. Que nunca la tendré. Que no quiero tenerla.
Lo que falta es lo que nos mueve.
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viernes, diciembre 07, 2007
One picture a day...
A mi también me ha clavado de sien a sien la verde neuralgia. Y en un sueño, el mejor de los extraños conoció los muslos tiernos de una fantasía. Al despertar, la terrible palabra se clavó en el horizonte de mi frente para siempre.
Para poblar los días, el creador se sentó en la ladera imaginada de su sombra para colorear la música y regalar rompecabezas de doce entregas. Hubo momentos oscuros en los que el mundo se fragmentó y luego se recompuso con catorce remedios para la tristeza. Semanas enteras de presentaciones con extraños seres que ahora se escurren por el muro acristalado del recuerdo.
Un asomo sorprendido a un año metódicamente registrado, una botella lanzada, ahora que se bebió el último instante, a un equívoco lago, inquieto en la medida de los ojos que lo quieran atravesar.
Para Patricio Betteo, celebrando el final de su vuelta al año en 365 cuadrados... Vale la pena probar cualquier día, sin importar la fecha, una ración de esa mirada.
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miércoles, diciembre 05, 2007
Piano
Sólo el cristal que se derrama
en la punta de mi lengua.
Un perseguir a oscuras
esas flechas
ligeras por el tiempo sin aliento
en que no soy esta mujer.
Aquí sólo pasan los dedos
que no me tocan.
No me rozan, me tiemblan
mientras se borran manecillas
se tensan arcos
y cae la hoja
en blanco o amarilla
del árbol, de mis ojos
para siempre,
por un momento.
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lunes, diciembre 03, 2007
Saboteando la navidad II
Ni el destello perdido en la memoria de tantos diciembres.
Ni las piernas desnudas asomando de una falda de terciopelo.
Ni la cumbia de año nuevo llenando una madrugada vacía.
Porque de tanto esforzarme por darle un toque de emoción a estas fechas me he ido mordiendo los ánimos, hasta ya no distinguir entre el cariño y la hipocresía, entre el fastidio y el cansancio.
Ni un bocado de bacalao ahogado en aceite de oliva.
Ni un papel de colores desgarrado.
Ni un reloj, un chocolate, un objeto desvinculado de mi nombre.
Porque cada vez que me voy a dormir en la agonía de un año siento pavor de los trastes sucios, de los foquitos cortando un circuito, de la noche todavía joven que ya no podemos llenar de risas o piruetas.
Ni un abrazo que lleve mi apellido.
Ni un regreso agrio a casa envuelto en neblina de pólvora.
Ni un sueño helado en la cruda del silencio.
Pero sí caminatas en pueblos desconocidos. Sí besos robados. Sí largas charlas con café. Sí caminos y horas moduladas por la música nueva.
Eso sí.
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sábado, diciembre 01, 2007
Saboteando la navidad I
The rock cried out, I ain't gonna hide you guy
All along dem day
Nina Simone, Sinnerman
No quiero, me niego a hacerlo esta vez.
Ni fiesta, ni obsequios para nadie.
Ni siquiera mi presencia, este año me voy.
No cuenten con mi copa,
con el brindis conmovedor hecho al aire,
con mis regalos dedicados
ni mis cartas llenas de estrellitas azules y rojas.
Ni siquiera con mis lágrimas.
Ya no me gustaban, pero a partir de ahora
suprimiré de mi campo de visión
duendes, esferas, nacimientos y principalmente,
árboles estúpidamente vestidos.
Cuando uno mira ciertas cosas, nada es lo mismo otra vez. Ahora sólo quiero vida de verdad.
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domingo, noviembre 25, 2007
Puerto
A veces es un escenario. Desde mi ventana bailo para ojos soñados que aplauden desde las copas de los árboles, esos pocos por los que amo este barrio. Cuando las palabras no me bastan extiendo esta vida a mi cuerpo, vuelvo a las cumbias desveladas de mi infancia, a la música extranjera de mi adolescencia, a la calma apasionada de las danzas del presente.
Esta ventana es el acantilado de un mar imaginario. Acomodada en su orilla observo pasar las hormigas, los viejos amigos y las ráfagas de viento que anuncian todo el tiempo las llegadas y salidas de galeones a tierras exóticas, pequeñas piraguas al otro lado del río y buques fantasma con historias grandiosas en costales de semillas.
¿Y tu ventana, cómo es?
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jueves, noviembre 22, 2007
Una mujer
Su existencia es un punto alrededor del cual van y vienen las tardes de sol de los mortales, lo noto en el espacio que deja cuando habla del amor, en su acercamiento intuitivo a la realidad y en las fauces misteriosas que ostenta cuando no puede reír.
Por ella, y sólo ella, se sume en el olvido la falla, los cafés se convierten en su terreno de hierba y las ciudades simplemente se desvanecen. Queda su sonrisa, sus ojos como brebajes, sus sueños como laberintos, su palabra serena como fuego frío que se expande.
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martes, noviembre 20, 2007
Huellas
Mis pisadas se borraron después,
como todo se pierde
con el tiempo, poco o mucho.
La misma arena que pisó Gonzalo Guerrero
cuando encontró su vida entre los extraños.
Así la voy encontrando yo
entre el final de este sol
y el inicio del que viene.
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lunes, noviembre 12, 2007
Hoy sólo vida
Demasiado pronto supimos que ignoramos dónde está ese golpe letal que nos aleja de los seres que amamos. No por saberlo duele menos. Tener la certeza de la muerte no me impide llamarla hija de puta, clamar ante la idea del destino y caer en el suelo desconsolada, porque no existe.
La ví sentada en esas mismas sillas donde yo me siento a comer o a platicar contigo. Se reflejaba en el mismo espejo al que miro de reojo cuando estoy feliz. Esa mujer te hacía sonreír, lo sé, y ahora que no estará más y veo tu dolor disfrazado de calma, me duelo yo también, imaginando quizás que pudiera dolerte menos, sólo un poco menos.
Por su voz dulce, por sus pasos leves, por su conflicto inacabado y su esfuerzo constante. Por ser tu amiga, mi amiga. Por escucharte y quererte, por dejarte ahora la herencia de su vida breve, de su final imprevisto: voy a cuidarme, a caminar con paso seguro, a evitar tantos riesgos como pueda, voy a vivir hasta ser una anciana alegre y sabia.
Hoy cierro los ojos por la hermosa Blanca. Hoy no canto y la recuerdo, la mantengo viva mientras siento ese navajazo ya conocido en el alma. Seguirá aquí mientras nosotros lo hagamos.
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miércoles, noviembre 07, 2007
Cosas sin nombre
Como el frío en un estacionamiento de cine.
¿No has estado ahí antes, decenas de veces, tomando la mano de alguien con quien crees compartir algo?
Yo te voy a explicar, lo único que se puede compartir es una risa a oscuras, la sorpresa del ritmo, tres palabras dichas bajito para no molestar a los de al lado. Después el camino, un plato de comida, un silencio sin conciencia, pies tibios para la madrugada y un amanecer apresurado.
¿Qué puede significar?
Hay cosas que sólo son, que no pueden (ni deben) tener nombre.
Como esa escena de la película donde el instante es lento, tan lento que no vas a poder olvidar esos perfiles, esa luz y la irremediable necesidad que tiene el tiempo de seguir.
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lunes, noviembre 05, 2007
Soy tan imperfecta
Mi razón tiene una pata rota y se ausenta convenientemente; por las tardes se va a dar la vuelta sin dejarme dicho cuándo vuelve: ni una notita en el refrigerador para saber cómo esconderme de la incongruencia.
Mis pasiones desconocen el límite siempre que pueden: son como niños despeinados que corren sin dirección sobre la hierba. Ríen y gritan, me encantan como si pudiera observarlas jugar -sentada en una poltrona al sol- mientras se raspan las rodillas, construyen puentes en el riachuelo y se llenan de tierra la cara, felices.
Y está mi cuerpo, marcado por cada una de las batallas pasadas, cansado y curvo, a ratos lleno de ritmo. Su superficie se cruza de tantos secretos, su interior hierve con tal facilidad, que no sé controlar la ráfaga de viento que lo envuelve ni resistir el calor que lo empapa.
Mi voluntad es la única que está siempre de mi parte. Para amar o irse en el peor momento de la fiesta, para empecinarse y retirarse cuando se apaga la última luz. Estoy aquí y me declaro libre de probar lo que se me antoja, de cuidarme tanto como me permiten mis enemigos, de quererlo todo y conformarme con lo que tengo.
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jueves, noviembre 01, 2007
Hormigas en los brazos
Es curioso, lejos de tu barrio, de tus amigos enfermos y viejos, cómo te sientes solo, aunque sepas de sobra cómo moverte en el concreto, aunque tengas patentada la fórmula de la seducción para los extraños.
Llega un punto en el que cansa el escenario y te transformas en la definición de melancolía, extrañas lo que nunca tuviste, lo recuerdas como un futuro glorioso e incierto, te desesperas por saber si esos brazos, si esa tierra, si estos sueños.
Te pienso: me apareces fuerte, hermoso, con los pies de porcelana zurcando noches, medios días y años enteros al otro lado del Viaducto. Te regalo hoy mi sueño de plomo entre sábanas de franela, mi ocio de soles a rayas, mis historias truculentas, mi reflejo, cansado también.
Todos estamos en donde no estuvimos, todos queremos ese algo que no se nombra. Todos traemos hormigas en los pies y, con un poco de suerte, vamos hacia allá.
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sábado, octubre 27, 2007
Gracias por el fuego
Brilla la noche y todo se mueve. Las caderas de una niña giran, una mano protege la sombra que dejó una esperanza.Suena el teléfono con sus conatos de momentos. Van canciones por el aire y miradas que atraviesan
la madre de todas las salsas a destiempo.
Puedo andar la noche entera acariciando desconocidos a distancia, sentándome en una esquina a mirar el sonido de la ausencia, el ritmo de la vida y la muerte de cada cigarrillo que me fumo...
mientras te espero.
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domingo, octubre 21, 2007
Paseo

Cerca de las siete del domingo se alebrestan todos los dolores que guardaste en cajitas. El gato duerme y los tres soles que te inventaste se van apagando. La calle te llama, te dices que el asfalto es de quien lo recorre, sales a ver qué te regala la vida.
Esta ciudad es tan incoherente que se viste del color de la música que le pongas. Tom dice que hay que esperar hasta que el ayer esté aquí y aceleras a ver si viene pronto. El río Churubusco todavía tiene árboles altos como para remar a su lado pero los taxis lo atraviesan volando. Ignacio Zaragoza se puebla de policías y julias, el ayer no va a regresar nunca a ese lugar.
Viene la noche, las luminarias no funcionan y en momentos todo se borra, ráfagas de color son estas calles, dolor impune bajo un volumen dislocado. Lloras por los que quieres y nunca verás, por ellos mismos cantas:
throw rocks at his head
stop talking to the neighbors
til we all go dead
beware of my temper
and the dog that I've found
break all the windows in the
cold cold ground
cold cold ground
Nada espectacular, un paisaje de fondo a lo que sientes. Te rindes por el oriente, das la vuelta por Mixcoac hacia San Ángel, regresas a Insurgentes doblando en Altavista y justo en la estación de La Piedad del Metrobus, aparece:

¿Y por qué la luz lo sigue como a un padre? ¿Por qué mira hacia arriba, donde nadie busca nada ya? ¿Quién es ese hombre que ha vuelto hermosa una esquina de la ciudad sin los permisos correspondientes? Es la salvación de la primera estrella, la confirmación de no estar solos.
Es el amable extraño que te permite guiar al Periférico a un trío de guanajuatenses perdidos y después llegar a casa dando brinquitos de felicidad, para seguir leyendo.
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jueves, octubre 18, 2007
¿Por qué odio los paraguas?
Cuando llueve, la gente saca su paraguas y piensa que se protege de la lluvia. La lluvia no es una amenaza para la humanidad; es esta última la que amenaza al mundo y sus ciclos. Cuando llueve, la ciudad (con suerte) se colapsa y los automovilistas no llegan a su destino a tiempo. Las piedras y los ríos se desquitan del asfalto y bajan de nuevo por sus cauces borrados. Todo sigue siendo igual pero mojado y esa humedad me recuerda lo que no recuerdo: cómo fue este lugar antes de nosotros.Esos artículos como de tortura se componen de varillas con peligrosas puntas. Si mides como yo 168 cm y te topas rumbo al metro con una mujer de metro y medio, corres el riesgo de que te saque un ojo, te arranque un mechón de cabellos o sencillamente te aparte del paso con ese artefacto que ultimadamente no impide que se le mojen los zapatos, los pantalones y si va más de uno debajo, también todo lo demás.
¡Tan bonito que es caminar bajo la lluvia! Cuando cruzas Patriotismo las gotas se impactan contra la avenida, se iluminan todas por los faros de los coches, hacen pequeñas coronas como animalitos que viven por un instante. El agua corre por tu cara, parece llanto frío, y todos se esconden en sus casas, debajo de las marquesinas, en las tiendas y la farmacia. La calle es de la lluvia y las personas envidian esta calma con música que podrían disfrutar.
Y llegando a casa, el vecino que tiene un Cadillac va llegando y me dice (mientras cierra su paraguas prudentemente): "¿Qué haces, preciosa, en la calle a esta hora? ¿Mojándote?" ¡Idiota! por supuesto. Y antes de llegar a mi departamento todavía me topo con el marido de la portera que me mira con desaprobación mientras me seco la cara con la manga de la sudadera.
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martes, octubre 16, 2007
Descubriendo
Tu lenguaje, tu acento...
Y quiero descubrirte enmedio de la noche.
En el día menos previsto regálame el cansancio
que te sobra en la espalda, dame el beso de tus sueños,
tócame con las prisas de los proyectos de hoy,
dame el tiempo que sacas de la manga y
deja la ropa por el suelo; descansa un segundo
de espaldas, no importa nada,
sólo esto.
Dame esa sonrisa trasnochada
que se escurre por las calles.
Has sido tan observado,
te han amado tanto...
Pero nunca como yo
que no soy yo, que no te amo,
que soy sólo este cuerpo.
No tengo más alma que la noche,
te tengo, no te tengo,
pero aquí estuviste.
Queda el rastro de tus ojos,
detenido al otro lado de la puerta.
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jueves, octubre 11, 2007
Taberna

Una cerveza más, otro café. La penumbra los protegía de todo, en silencio se podían observar los rastros de palabras, historias y miradas que el lugar contenía.
—¿Qué vamos a hacer, ahora que te comieron la lengua los ratones?
—Buscarlos y echarlos de casa.
—Esa historia fue como un relámpago: cuando su sonido empezó a llenar el aire, la luz que lo había anunciado ya se había desvanecido en el cielo.
—Mejor seguimos callados.
—Está bien.
Otro cigarrillo se encendió y continuaron mirando la tarde, lentamente.
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domingo, octubre 07, 2007
jueves, octubre 04, 2007
Fiebre
Fiebre me dan las paredes, cruzadas de lado a lado por esta ventana casi soleada.
A través del cristal miro el aire, siento el aire, dejo que se meta en cada uno de mis huesos.
Me siento tan viva que muto con los cambios de luz, los dedos del pie izquierdo se me hielan, una ráfaga me levanta hasta el punto de escalofrío y el calor se ausenta en un aliento, se va en una nube y vuelve a mi frente, me la cierra con un beso, pongo otra canción y sigo buscando.
Te me escurres de la mente con el eco de una puerta... Nudos de palabras, esbozos de juegos, prisas y pendientes, octubre se cierne sobre mi cabeza, nudos de piel, de historias, nudos sin argumento necesario.
La luna de este mes me dice los secretos que aprendí hace años, olvidadiza quiero no saber lo que ya sé y me pierdo en los terrenos de mi cama siempre abierta, de mis cuentos nuevos, de mis brillantes tiempos felices.
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lunes, octubre 01, 2007
Tristeza
Héctor Lavoe, Periódico de Ayer
una azul, otra azul, más azul que el cielo;
hoy no hay piedras amarillas, piensas,
el calor se te posa entre los ojos,
la nave y sus bandazos te destemplan.
El sol se esconde,
la luna se patina entre los autos,
la soledad aplaca la pasión
y los secretos de las plazas barrocas te desnudan,
desanudan tus amarras a cualquier puerto.
Tu casa está en el mismo lugar que tus zapatos,
tu corazón se mueve en el aire,
vuelta y gracia al mundo
que pone el alma en el puño de los besos
que te inventan los sueños
muy muy tarde y en silencio
se va pasando el momento...
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jueves, septiembre 27, 2007
Te digo...
Has got to beat the hell out of the sting
Of going to bed with every dream that dies here every morning
And so drill me a hole with a barber pole
Tom Waits, Burma Shave
Si te digo: la sonrisa que guardas para las sombras es la más hermosa que puede haber en septiembre; si te digo que la forma en la que lees mis tarareos de oficina es la mejor prueba de que me conoces bien; si te miro a los ojos intentando que leas lo que siento y algo pasa, algo desconocido sale de su escondite y se sienta entre tu y yo en la banca del parque, me dice que detrás de tus lentes hay mucho qué decir, seguimos en silencio y regresamos al trabajo y sigo sintiendo tu presencia cada vez que reclamas alguna nimiedad, pensando en todo lo que nunca nos diremos.
Uno de estos días me voy a ir a la carretera a buscar en las señales pueblos inexistentes. Habré logrado darle acción a lo que simbólicamente hago siempre: buscar claros en bosques que no existen. Sólo que esta vez pienso inventarlos.
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sábado, septiembre 22, 2007
Tú
aprendiendo a hablar... Aunque duela dime la verdad
Mala Rodríguez, Por la noche
Tu me conoces, me conoces bien desde que me miraste dentro de los ojos y supiste que te quería. Querer no es amar y, aunque te haya amado, es cariño el que me ha hecho leer cada letra de tus dientes, el que me pone a pensar en ti cuando conduzco por viejos ejes viales y me obliga a llamarte justo cuando el viernes se va muriendo.
No guío mi vida por la literatura, pero es sólo ella la que me da la clave de tu belleza. Pienso demasiado, lo sé, en ti y en tus formas, en los colores de tu boca cuando dices mi nombre, en la sonrisa que dejaste anclada a mi pasado sin remedio, sin forma de borrar o modificar la impresión. Tus besos, los dados y los pendientes, me saben dulces y amargos cuando la música suena, cuando recuerdo tu tajante distancia y tus acercamientos arrebatados.
¿Recuerdas cómo me perdía en cada eje vial? ¿Cómo busqué las palabras adecuadas para que me escucharas y el ruido de fondo de la avenida te distrajo justo cuando ibas a escucharme? Este no es el momento, pero nunca llegará cariño, no eres mi amor y lo eres, en cada una de tus caras estás siempre conmigo...
Me gustan tus besos clandestinos, que se joda la poesía si es a costa del poeta, me queda tu cuerpo y su recuerdo, la sonrisa que pones cuando te muerdo lento, la voz a ti debida que se quiebra cuando el mar está entre nosotros.
Sé quien eres y lo sabes tú también. Basta que quieras creerlo.
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lunes, septiembre 17, 2007
Reflejos

... y que me lleven los sonidos a ese tiempo en el que podía mirarme en tu sonrisa, creerme hermosa porque tú lo creías, saberme en casa cuando me tocabas el cuerpo, templándolo con calma. No sé, con todos estos años, cómo se conserva o se pierde, cuándo llega el punto en el que se deja de luchar.
Te oigo del otro lado y estás más cerca que hace unos días, cuando tenía todavía el olor de tu cuerpo metido hasta la médula de los ojos. Todo deja un rastro y por todas partes encuentro pedazos de tu sonrisa, brillos de tu retina, aromas que se me meten y me transportan llorando a otros días, horas frescas que sin quererlo se quedaron en otro año.
Víctima del tiempo te llamo y me nombro. A ti, a la vera del río, te imagino buscando un reflejo que reconozcas como propio. Yo me quedo aquí, escuchando tus pasos a través del mar, aferrándome a una idea y mirando atenta lo que pueda pasar...
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miércoles, septiembre 12, 2007
Lluvia de noche
Érase una niña que dejó de serlo, un gato que no salía de casa, un mundito de colores que tenía un pequeño punto negro.
La niña no tan niña escribía mirando llover. "El mundo se está acabando, como dijo mi hermana", pensó, y siguió escribiendo para el gato y la planta de epazote que estaba en el escritorio.
Hacía frío, afuera los coches empapaban peatones, mentaban madres, corrían lento sin llegar a ningún lugar.
Otro día se estaba terminando, hacía frío y silencio, el cuerpo le pesó, se fue a la cama.
A veces la vida es así de sencilla.
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viernes, septiembre 07, 2007
2,41 am
Silencio. Ruido. Silencio. Compresora. Grillo...
Me bailan las letras y todo se vuelve lento. La falta de referencia, el tiempo del carro que va y viene mientras mato el tiempo de maneras insospechadas. Son las dos cuarenta y uno de la mañana, el tío alberto goza de la piel de veinte años que lo esperó, la mala no practica el arrepentimiento y esta soledad parece la del final de una boda, después de emborracharse y bailar, sentada en una silla mirando amanecer sin día, en un falso final que se desvanece si te mueves.
Se me desmoronan las articulaciones, me siento viva. Huele a tinta y a mi, huele a los otros, duerme el mundo con paz prestada a los sueños de las niñas buenas malinterpretadas.
Duerme bien y cuando despiertes, dime cómo suena y a qué huele tu madrugada...
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miércoles, septiembre 05, 2007
Azul
Ando por este, mi reino de tinta y eternas extensiones de blancura... Me gusta regodearme en el cansancio y observar a los otros, mis cómplices y compañeros, mirar cómo se afanan en las pequeñas tareas que implica sostener este universo minúsculo de color.
Luz blanca, todo este caos solvente y cálido se baña de ella, del humo constante de seis fumadores, de canciones cañeras interrumpidas por el teléfono. Del otro lado, por esa ventana, llega una voz, a la vez desconocida y reconocida, una voz que es muchas voces, recordándome las tonterías que se pueden decir con un manejo mínimo del lenguaje; diciéndome que hoy hace sol, que llueve mucho, que alguien llega y o que alguien muy querido decide irse.
Me duele la cabeza pero me río. El espejo del baño me devuelve una mirada brillante, rodeada de cansancio, buscando algo más allá de la imagen. Y me voy por la calle mojada cantando... Hasta mañana.
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jueves, agosto 30, 2007
Escenas fortuitas
Hubo un tiempo ya lejano en que te conocí casualmente. Ibas con una sonrisa medio abrumada por los recuerdos, bonachón y enamorado. Cuando bailabas coqueteabas con el aire, perdido en el humo denso de la noche, imaginando escenas atravesadas de deseo que beatificabas con el tiempo experto de tu cuerpo.
Alguna vez hablamos y tus palabras estaban llenas de mujeres menudas de ojos hermosos. Fue entonces que supe que eras un actor deambulando por la colonia Roma en busca de ron y tabaco. Actuabas dramáticamente tus cincuenta y tantos años, representabas a un niño viejo y amoroso que se prendaba de cualquier boca mórbida de barra, dibujabas siluetas con narraciones extraordinarias, amores perdidos, cárceles y lecciones dolorosas.
Cuando desapareciste de mi vida eras feliz: amabas y te amaban, ponías tus horas en un sótano disfrazado de restaurante y rezumabas una paz alegre que me cautivó siempre. Hoy, después de algunos años, me entero que estás muerto.
La historia de tus últimos pasos se me escapa y no la voy a reconstruir. No fuiste mi amigo ni hubo lazo que nos uniera, más que mi secretas ganas de ser como tú.
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miércoles, agosto 29, 2007
cambio de round
Esto no es sino una intersección en la sinuosa recta de una vida. Un golpe definitivo de la tierra que cambia las cosas de lugar, los conceptos de color y los objetos de rostro. Una vez me sentí sola, otra enamorada, las más confundida o dudosa de mi lugar en este mundo.
Los días pasan y me traen pequeñas alegrías como caramelos que endulzan el instante preciso, le regalan un aroma, lo pintan como una gota de anilina en agua: sólo un instante de curvas que se diluyen en el vaso y dejan una idea que llamar recuerdo para traer a la mente en tiempo de sequía.
Me paso la lengua por los dientes (hace tanto que no lo hacía) y saboreo este espacio que no representa sino un enfrentamiento con mi estructura, con mis miedos. Ya no estoy donde estaba, mi casa no es mi casa, pero yo sigo siendo yo.
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sábado, agosto 25, 2007
Conexiones
De a poco se me viene encima la tarde soleada. El tráfico me concede una tregua de silencio y por un rato sólo escucho la blanca caída de la luz sobre mi espalda. En mi cabeza hierven las sensaciones como en un remolino confuso, desentonando por completo con la paz del día que ya va muriéndose.
Quedan adelante tantas cosas que me parece que el mundo es una fruta secreta abriéndose por el centro, jugosa y bella en su terrible simpleza. La vida está hecha de destellos, de manos uniéndose en un espasmo, de miradas líquidas apenas adivinadas, de intercambios imposibles de definir. La condición de existencia me atraviesa de lado a lado sin dejar rastros, con sólo un vuelco de corazón para llamar felicidad.
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jueves, junio 07, 2007
Para decir te quiero
Para decir te quiero en este mundo extraño, basta con mirar el buzón de entrada y sin contestar, saber que tus palabras están ahí.
A veces, para decir te quiero solamente te miro, te grito, o me alejo y observo tu vida desde la barrera, te recuerdo cuando manejo hacia el infierno de Santa Fe o te sueño como eras hace muchos, muchos años.
O quizás, antes de las ocho de la mañana, me digo que no sería completamente yo si no hubieras aparecido silbando, rechinando los dientes, mascullando dolores o escabulléndote con arte de la mierda de este mundo.
Te llamo amigo, hermana, amor o desconocido histérico en el tráfico. Te nombro bella dama en un bar, cliente, empleado o portera.
Te llamo... y casi siempre respondes.
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domingo, mayo 27, 2007
Espejo roto
El mundo se quiebra y se intenta recomponer a cada instante. Es domingo y la avenida me regala un respiro, los autos se esconden en sus cuevas otros cino minutos y el café suena en la taza como un lago sonaría enmedio de la Huasteca. Así de hermosos son los rincones de esta guerra.
Porque allá, en la cocina, crecen las hojas de una papa cambray. Todas las mañanas le hablo, la dejo encargada al sol y me lanzo a trabajar. Mientras tanto, me pregunto la suerte de aquellos amigos que se han ido por nobles o estúpidas razones, y alguien ejecuta personas en todos los pueblos tranquilos que conocí en mi niñez.
No es este el mundo en el que nací, pero está siendo el mundo en donde crezco. El arte de la supervivencia se vuelve lo único importante; mi niño deambula por la casa con sueño; el gato me regaña por comida y descubro que ahora mismo es el primer momento tranquilo que tengo en varios días. El espejo roto en el que vivimos me ha dado una tregua perecedera, pero que es mi única razón para seguir amando esta tierra.
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martes, marzo 13, 2007
Las razones de mi júbilo
Puedo mirar a través de ti, justo pasando por tu historia de batallas y tu sonrisa a medida de todas las personas. Eres tan diferente, tan alegre y extraño que de pronto tanta luz me ciega y me refleja, como ese espejo que me dice lo mucho que desaprovecho del mundo.
Quizás por eso estoy contigo, por descoincidir y hallar tu ligereza, tus dudas silenciosas, la complejidad que no muestras a nadie pero que de pronto, mirando al gato, se te escurre por los ojos.
Malos tiempos y buenos tiempos han venido. Muchas veces dudo, otras creo que dudas; pero me es suficiente hablar contigo, enfrentarme al cúmulo de preguntas sobre la mesa y al otro lado de ti, para reírme y esperanzarme y darme cuenta de todo lo que somos y de lo que seremos.
Aquí estoy, aquí estarás. Este día de lluvia es una historia más.
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jueves, marzo 08, 2007
Congruencia
Es una mentira que una experiencia pueda cambiarnos al grado de olvidar la falta de congruencia inherente a los humanos. Van y vienen los momentos sublimes, las experiencias maravillosas, las personas excepcionales que se cruzan en nuestras vidas. A veces tomamos algo y aprendemos, cnstruimos amores o amistades. Pero siempre en el fondo late esa pequeña llama de abandono, de descuido, que sobreviene en momentos inesperados.Si no, ¿cómo explicar las amistades truncas, las traiciones, los malos entendidos, los abandonos por tiempo indefinido? No se trata de maldad; es solo falta de memoria y complejidad, ambas normales.
Por eso la vida es un instante en otra ciudad, el atisbo de otras formas de vivir, la cerveza o el mezcal combinados con ligereza y alegría. Más allá de este momento, nadie puede prometer nada sin arriesgar el incumplimiento.
Queda aprender a tomar lo bueno y alejarse de lo que no gusta o no conviene. Somos criaturas limitadas pero aún así, tenemos la capacidad del placer.
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domingo, febrero 04, 2007
Domingo, temprano en la mañana
Estabas detrás de un sueño adormilado
el dolor de los músculos no te permitía pensar
el frío se metía por las plantas de tus pies,
te pasaba por la columna vertebral
terminaba en tu cerebro confundido.
Mejor despertar a la nublada vida,
la avenida se hace larga con los autos que silban solitarios
a toda velocidad, para variar.
Mejor ir acostumbrando los ojos a la luz escasa,
al domingo más tranquilo de febrero,
son las ocho y media de la mañana
el día comienza
y el frío va desapareciendo bajo la quieta realidad.
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lunes, enero 15, 2007
Ordenamiento de año nuevo
La casa es un remolino. Es una tierra de nadie conformada por regalos, ropa sucia, una gata llorona y recuerdos de todas partes. Recuerdos, por ejemplo, de mi padre trabajando la madera, o del último viaje que hicimos con tantos atropellos para resignificar el nuevo año.
Allá están los brillantes platos de sopa castellana; la baraja del Cid Campeador, los marcadores de portugués al lado de una botella vacía de vino. Los encendedores apilados (tenemos como para un cataclismo universal) y como siempre los libros, en esta casa con tan pocas superficies dónde acomodar las cosas, y tanto suelo para desperdigar todo, jugar un partido de fuból y simular un día de campo dominical.
Más importante, enmedio de todo esto están los rastros de lo que fue y de lo que puede ser. Nos sentamos desde la cúspide de la sala a mirar a los amigos, a los compañeros, y a trazar con astrolabio planos nuevos, senderos menos llenos de equivocaciones, planes más brillantes decorados con la suficiencia del que se siente amado.
Eso es un año nuevo, pienso, y creo que él lo piensa también. Comienza el lunes con las cosquillas de quien quiere ver todo comenzado, bello, en marcha...
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martes, enero 09, 2007
Lavando sobre viejas piedras

Le digo que alegre, al lado de los viejos lavaderos del invierno, tratando de comprender porqué hay que acudir a lo más antiguo que podamos para lograr la fuerza que requiere amarrarse a la alegría del momento.
Lavo sobre viejas piedras los nuevos ojos que me confeccioné para este enero. Río abajo los dolores incomprensibles e inútiles, las añoranzas estériles, la ristra de estrellas del recuerdo.
Reabro este espacio para ver trozos de vida y de mundo. Y gracias Liz...
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martes, octubre 03, 2006
Bienvenida
Hubo un tiempo en el que la hierba me saltaba a la vista y era suficiente para emocionarme. Hubo pares de ojos azules, cafés con vetas intrincadas y verdes muy profundos que me acompañaban en la sorpresa de este mundo. Estuve tan convencida del placer de lo trivial que pensé tener asegurada la felicidad por medio de la observación.
Después me convencí de que había otras cosas: el análisis de la mente, la exploración de la pasión y la creación en cualquiera de sus dimensiones. Fue quizás la época en la que más bailé y pensé, descubriendo otros caminos y todos esos mundos pequeños y enormes, que siempre tuvieron como estructura la ilusión y el ansia de permanencia.
Hoy, pequeña, veo los sueños de los que están y los que se han ido. En el lugar donde tu y yo hemos nacido esto significa una mezla desordenada de ideas de la vida, derrotas y triunfos temporales que se enciman unos en otros divididos por asfalto y corrientes de personas apresuradas.
Para celebrar que naciste, que ahora existes, hago un ejercicio mental y le quito no sólo el gris al asfalto y cada capa de hormigón a las paredes de las casas y oficinas. Regreso al punto en el que San Pedro era un caserío con un parque de arbolitos nuevos y más atrás, cuando el río sonaba cerca, las plantas poblaban nuestras calles y los caminos se descubrían o se inventaban a golpe de pie y machetes.
Ahí, es decir, aquí, pudo crecer cualquier flor simple, de esas que hacen bello un lugar. Una flor y el mundo es lo que tengo para esta bienvenida, además de todos los días que nos quedan a ambas (y a todos los demás), por cerrar círculos, abrir sueños y arropar amores. De eso se trata la vida, para eso estamos aquí.
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martes, agosto 15, 2006
anclaje
Cuando colgó el teléfono, ya no sabía bien porqué era tan importante aquella llamada. Del otro lado, una voz conocida, ausente por largo tiempo, le había comentado, como cualquier voz, los generales de unos cuantos años de existencia: amores, mudanzas, ciudades, trabajo. Quedó, tras colgar y regresar de una evocación vaga, un ligero temblor de conciencia preguntando razones y significados.
Y eran sólo anclas a una identidad lo que buscaba buscando a aquel hombre. La intención de recuperar por un momento uno de los mejores interlocutores que había tenido, en esta época de ecos escasos. En una instantánea había quedado aquella casa llena de helechos en la que un día platicaron por última vez, alrededor de un mes indefinido de hace unos cuantos años en una colonia invadida por el ruido pero con rincones propicios para esconderse...
Una carta pendiente y un esfuerzo por acostumbrarse a esa voz que había cambiado con la experiencia; un encuentro de fecha incierta y una idea: así juegan los perversos a ser humanos, retando a la paciencia y a la soledad.
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martes, agosto 08, 2006
tu poema
Respeto cada vez más ese momento en el que despierto (afuera se va desmoronando la noche en agua) y tu duermes sonriendo. Siento el olor de tu cuerpo al moverse y regreso a mi sueño sintiéndote sin término.
Voy queriendo tus palabras cuando las dices (de tan pocas que regalas) . Estás hecho de risas y actitudes que poco tienen que ver con las maneras conocidas de adjetivar un amor.
Tal vez por eso estoy contigo, aún no puedo escribir el libro de tu vida, sintetizarte en prosa o verso, atrapar la constante de tus comportamientos en mis libretas.
Me devuelves los relámpagos como un espejo, me dejas ciega de tanto mostrarme cómo soy: no tan dulce, tan hermosa, tan extraña como creí ser; pero más verdadera y humana.
A ti, el otro lado de mi cama yo le digo: que la forma es importante, pero que el fondo que me vas mostrando con los días es más profundo que el que conocía.
Forma y fondo, así vamos reflejándonos en un diálogo, que implica todos los aspectos incómodos
y superfluos que no tomamos en cuenta a la hora de pensar en el amor.
A nadie como a ti pude llamar compañero, y decirle que lo quiero por construir este amor
con trozos de realidades.
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lunes, agosto 07, 2006
esos temibles objetos...
Llego a la casa. La gata Mariano no desea comerse las sardinas y maulla por sus croquetas habituales. Todo está limpio, ordenado. En el aire húmedo se desliza algo así como un perfume que hace juego con la penumbra de la tarde. Un espacio deliciosamente ordenado para añadirle música, algo de luz y descansar.
De pronto me encuentro, en la mesita de las llaves, con un objeto temible. No lo parece, y más bien da la idea de algo bonito y alegre. Es un cuaderno media carta, color verde, que deliberadamente he intentado traspapelar. Abierto en una hoja con tres teléfonos y una dirección de correo electrónico. Me acerco muy despacio y lo cierro. Lo devuelvo justo a la mitad de la pila de libros, casualmente, y camino hacia otra parte hasta que lo pierdo de vista.
La última vez que escribí en esas hojas fue para despedirme de una persona amada, de mi igual y mejor amigo. Página tras página lloré sentada en un sillón de velatorio, mientras rehuía la visión del ataúd y de su cuerpo, tan el mismo pero sin vida. Al día siguiente, anoté los teléfonos de su padre, la dirección de un amigo suyo.
Está de más decir que nunca llamé a su padre y que el mail que escribí a su amigo nunca tuvo respuesta. Y todavía hoy, cuando el terrible sentimiento del vacío ha quedado reemplazado por una tristeza de baja intensidad y un hueco en los días tranquilos, temo ese objeto, esas palabras que no estoy lista para releer, esos sentimientos que no estoy lista para volver a sentir.
Todos guardamos así, pequeños artículos que representan nuestros secretos, nuestras lagunas emocionales, nuestros demonios. Algunos, para no echarse a llorar de miedo, los exhiben como personajes de circo, pretendiendo que son más grandes que ellos. Otros los esconden e intentan creer que no existen; otros más, como yo, los dejan al alcance de la vista y esperan, con reverencia, el momento para enfrentarlos.
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lunes, julio 31, 2006
fin de semana
Puede ir y venir el tiempo. Pasa una bola de estambre naranja a través del marco de la puerta, seguida de la gata Mariano, preparada para jugar y olvidarse del lloriqueo un rato. La oficina huele a incienso con su nueva alfombra recién descubierta y suena una canción grabada en vivo hace mucho tiempo.
La carne se cuece y esperamos entre canción y canción, jugueteando con la peluda, en un lunes pacífico después de tanta fiesta, marcha y situaciones de todo tipo.
Don Keso y su aniversario con un dejo a reventón de la escuela, con Dj's invitados supliendo con la buena intención el arte de mezclar. Chicas con vasos, meseros alegres y Charly dueño y señor de la noche y sus alegrías, ni siquiera distraído por el mismísimo señor de la Cantina Irremediable o el fantástico Chuco y sus aventuras increíbles por verosímiles.
Después la marcha, otra vez la reconciliación con mi ciudad a través del milagro de dos millones de personas riendo y creyendo, pese a las estupideces que me pueda decir el resto del mundo.
Así me vivo hoy, alegre y descansada, masticando en la jaula de pájaros de mi cabeza las verdades que vi en estos dos días y que no puedo enunciar, pero sí sentir y dejar fluir por mi cuerpo.
Como diría Juanito, Salud.
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lunes, julio 17, 2006
Lo que yo viví
Me da tristeza la ingenuidad de las personas que se quedan en casa viendo la tele o escuchando la radio, y que creen que este es un conflicto entre ciudadanos y un cuestionamiento al desempeño de los funcionarios de casilla. Me duele que la misma gente se atreva a hablar mal de las personas que quieren defender su derecho a decidir, tragándose la idea de que todo esto es un berrinche de AMLO.
Yo no soy perredista, ni activista política, ni defensora del Peje. Pero sí una ciudadana de este país tristemente lastimado que no creía que estuvieramos todavía en un punto tan lejano a la libertad. Menos choro y más imágenes, aquí está lo que yo ví en la famosa marcha del 16 de julio... A ver qué veo en la del 30 (bien dispuesta a llevar al doble de personas).
Desde el metro San Pedro de los Pinos subió la gente, en pleno territorio de panistas
En el metro Auditorio las personas se hablaban para indicar la salida correcta.
Uno de los "renegados" en el Museo de Antropología. Más que pejejistas, personas preocupadas por el lugar donde nacieron y han vivido.
Rumbo al Zócalo, parecíamos familias rumbo a Chapu en un domingo soleado.
Aunque cada vez se juntaban más, fue normal ver niños en los hombros de sus padres y bebés en carreolas. Nunca se perdió la sensación de tranquilidad.
De una forma u otra, muchos le pusieron significado y alegría a la manifestación ciudadana.
Ya por la Diana, era difícil caminar por la avenida o la banqueta.
Sólo la verdad. Mientras decidamos que alguien más piense por nosotros, no podremos construir nuestra propia verdad.
¿Ven cómo no es tan difícil salir a defender lo que es propio?
El joven abuelo menos triste que de costumbre.
En el Centro no ví negocios cerrados; ni siquiera los ambulantes dejaron de trabajar pese a la cantidad de gente. Nunca vi una aglomeración más respetuosa.
Las fotos aéreas de La Jornada son impactantes. A ras de suelo y atrás de las banderas de Super Barrio (no pudimos llegar más allá del inicio de la plancha del Zócalo) se veía así.Le tengo pavor a las multitudes, pero es verdad que ví ahí a gente común y corriente, familias con dinero y sin dinero pero con una característica en común: decididos a pensar y con un poco de conciencia con respecto a lo que el pasado ha hecho al país de la abundancia. No quiero seguir viendo morir los sueños, ni la tierra, y por eso estuve ahí.
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miércoles, junio 21, 2006
Tengo que decir
Que el olor de los chiles poblanos asados en la flama azul directa se parece al ambiente nuevo de una casa completamente llena de luz. La vida concede a ratos espacios en los que no hay plazos que cumplir y el gato se arremolina en tus piernas y los espejos de otros lugares te devuelven tu propia imagen sonriendo.
Una casa es mucho más fácil de construir de lo que te imaginas: hace falta luz, espacio, verduras aromáticas y tiempo para jugar con ellas en una cacerola. Flashazos para retratarte en espejos heredados de otras historias y, sencillamente, dejar pasar la tarde.
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lunes, mayo 29, 2006
La que soy

O fui hace unas semanas, con Mariano la gata conflictuada; Miguel y Cristina, su hermana.
El mar sobresaltaba a la gato con cada rompimiento de ola. El tiempo no se regía más que por el paso del hambre y del agua, y las sonrisas venían fácilmente, sobre cuando olvidaba dónde estaba, el nombre de una playa que nadie bautizó con suficiente autoridad como para recordarme que no era mía.
El extraño regalo de la alegría va mejor con la calma. Y se queda como la pie ennegrecida durante un rato de vuelta en este indigerible revoltijo que llamamos ciudad.
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lunes, abril 03, 2006
Sol de las cinco
Hoy anduve dormida, como varios millones me encontré indiferente a la imposición del ritmo que escribe la ciudad. Maldiciendo el horario no me di cuenta del encuentro que tendría justo a las cinco de la tarde.
Te puedo contar al oído que a las cinco de la tarde he estado recostada frente a ventanas ajenas, mirando un sol que pasa de dorado a blanco en minutos incontables, que se deja traspasar por las sombras de las hojas y se resuelve en morado, en azules violáceos y por fin la noche, en el único instante que se puede llamar tímida, apareciendo sobre los tejados con el flaco favor de las luminarias, que le arrebatan lo que de temible pueda tener su aparición.
Así lo he observado de vez en cuando, ya por varios años, sólo en momentos de calma que caen sobre el asfalto como gracia para los mendigos, para todos incluyendo al que cultiva sus dolores y el que ignora la belleza.
Claro que puedo decírtelo, de hecho te lo conté mientras te clavaba el dolor de la frente a la almohada, pero cosas como esta sólo pueden escribirse.
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miércoles, marzo 22, 2006
amigos, amigos y blablabla
sigo mirando, no sólo los paisajes en la tela, el vinil y el photogloss; veo a las personas y ya no en ataúdes, de nuevo caminan y vivir y transcurren más o menos incómodamente sobre la ciudad de los espejos empañados.
los amigos son una categoría últimamente en desuso, las personas me muestran (o yo decido verlo últimamente) su cara más falible, la de la palabra fácil sin acto que respalde. una vez más la congruencia falla y sólo pienso que es natural, que nunca hubo nadie que no pusiera el miedo en sus declaraciones.
allá veo dignísimas promesas rotas; acá violencia y arrogancia innecesarias; ausencias programadas convenientemente, y en todas partes falta de escucha. debo creer que se debe a mi exagerada observación de la vida a partir de la muerte, porque la gente es lo que es y no hay mucho qué buscarle.
de todas formas son los que se aparecen entre lunes y domingo. extraño un poco esas amistades ejemplares que uno cree tener algunas veces en la vida. son visiones infantiles de la realidad y para evitar problemas quizás hay que ir por la vida con la elegante superficialidad del que sonríe a todo mundo, sin tomar en serio a nadie y protiegiendo siempre lo más querido.
siempre hay amigos, pero son bien pocos.
pd. y gracias a tamara por escuchar y comprender.
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domingo, febrero 26, 2006
Extraños regalos
Es normal pensar en esto cuando se han ido de forma tan repentina seres tan jóvenes y vivos como yo. La muerte de los que quieres te azota y te levanta del suelo, te suspende de la sonrisa y te devuelve a la tierra llorando como lo que eres en ese momento, una criatura asustada.
La maestra Nora dice en un libro que se eligen los aspectos de la realidad que nos afectan, que nos conforman. Me lo pregunto seriamente y pienso que en el caso de que estuviera en lo correcto, yo decidiría que todo esto no me afecta, que soy capaz de simbolizar y homenajear. Pero creo que no es verdad.
Puedo amar a los muertos y conservar la alegría. Seguir con esta vida y sin embargo amarga la certeza de que 2005 fue el último año de sus vidas; que ya de nada sirven los teléfonos o las direcciones, que para siempre se han perdido aquellas cosas que damos en llamar "nuestras". Hay otros, claro, para seguir amando y teniendo complicidades y construcciones, pero ya no aquellos que se fueron, que se van a ir diluyendo por necesidad en recuerdos y atesoramientos íntimos.
Es sólo eso, una amargura tenue que transforma mis pasos por las avenidas. Aquí, a mi lado, está el amor y la vida; desde un lugar desconocido aparece la mirada clara de José Luis Megchun, al que pensaba más lejos de lo que evidentemente está.
Siga pues, la vida. Ya no pienso darle más vueltas a un tema del que sólo puede decirse lo que se ignora. Vuelvo a tejer para alguien que aún no ha nacido, esperando que ilumine un poco con su misterio este extraño mundo. Vuelvo a leer y a peinarme antes de salir, presentándome al mundo tan hermosa como quiero ser.
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lunes, febrero 06, 2006
Placeres del neurótico
Para estar realmente solo se deben abrir las cortinas y dejar entrar ese sol casi inmóvil de los días festivos. Levantar colillas, botellas de cerveza, envases de Fanta y montones de ropa que parecen niños cansados y dormidos en cualquier parte.
Ir descubriendo de nuevo el color del parquet, debajo de las cáscaras de estos últimos días, los kleenex, los cabellos caídos en el paso apresurado del cepillo en las mañanas laborales.
Doblar la ropa, quitarle su calidad de ser vivo durmiente y volverla a pedazo de tela, en su cajón o estante; amontonar en la tarja los vasos y las tazas, lavarlos a conciencia, sacarles un brillo discreto que luzca en la alacena.
Entonces sí, poder sentarse enmedio del orden a admirar el desmadre que se tiene dentro.
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lunes, enero 30, 2006
Sueños
Ante la presencia ineludible de la desaparición, primero duermo, luego pienso y siempre siento. No sólo se muere la gente, también se deja de hablar, cambia de vida, de ciudad, de conocidos. Las personas entran y salen de la existencia de los otrs con naturalidad, pues lo normal y recomendable es el cambio.
Quizás duela tanto vivir la muerte del otro porque se cancela todo reencuentro. Otro tanto, por ver reflejada nuestra propia muerte. Mi cuñado tiene razón al resaltarlo: toda relación de amor, de amistad, siempre terminará en una tragedia, en la desaparición del otro o la de uno mismo.
Hoy no lloro. He dormido todo el domingo y mis sueños me dicen cosas que no me atrevo a pensar. Vivo más allá de la conciencia y cuando despierto hay unos brazos que me sostienen. En estos días he bebido, platicado, jugado y reído, por el miedo que tengo de perder a los que quiero sin vivirlos.
Porque sueño, no estoy muerta. Porque en mis sueños vienen a sonreír los que se han ido, no están tan lejos, después de todo.
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martes, enero 24, 2006
Para ti, querida y frágil amiga
Siempre me pregunté por qué quisiste ser mi amiga. Más allá de tu perfecta capacidad para vestirte de un mismo color de los pies a la cabeza, de tener tiempo para hacerte las uñas, el cabello y la sonrisa, supiste antes que yo que estábamos hechas de la misma materia blanda. Por eso me elegiste y desde entonces no te pude ni te quise separar de mi vida.
Anduvimos por los caminos de la pronunciación inglesa los martes después de trabajar, cuando la casita de Amores era el centro de operaciones. Me enseñaste a pasar el tiempo deshebrando al mundo, mirando el aspecto sentimental de cada trivialidad, analizando la lógica imposible, queriéndonos aferrar a alguna clase de destino.
Nadie como tú para fugarse conmigo entre cervezas y canciones; la mejor para recorrer este mundo vulgar con elegancia, para recuperar la inocencia a bordo de tu impecable camioneta, bajo tu mirada fascinante, en las diligencias más comunes que un par de amigas pueden realizar.
***
No puedo seguir adjetivando. Doralí, la reyna-princesa, murió este domingo sin dejar explicaciones, cosa rara en ella. Quiero decir que pocas veces vemos a las personas como realmente son, y ella no sólo se mostró a sí misma, sino que me ayudó a mirarme mejor, a pensarme e, incluso ahora, a conocer, otra vez y de la forma más dura, la cercanía de la muerte.
Más sobre ella:
Reina de porcelana
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miércoles, enero 18, 2006
Tiempo sin paleta de sandía
Hace frío, más que ayer. Sin embargo, he decidido que esta sea la semana de las faldas y salgo con las piernas descubiertas, la piel helada y como de gallina, y es que estoy cansada de que el clima me determine.
El aire que se cuela entre mis rodillas me despierta del letargo: ha sido un largo duelo y me empieza a cansar este cansancio, salir todas las mañanas con el cabello atado, tener tan poca facilidad para la risa y el acercamiento.
A la hora de la comida por los dominios del asfalto, me pega el sol en los muslos y me río: estoy demasiado viva y por más que existan el pasado y el futuro lo siento, en ese instante determinado que sólo se convierte en presente cuando omito a mi conciencia. Estoy ahí, cruzando el parque, voy por cuatro pesos de tortillas, la piel se me calienta y me siento ser.
Antenoche nos demostramos la facilidad con la que se crean momentos especiales. Abrir pacientemente una botella de vino de 1967, sentir nervios de que esté arruinada, encontrar el líquido perfecto y equilibrado tras ese corcho guerrero y estar como bobos mirando el reflejo en la servilleta, metidos en un rojo que no era rojo pero que nos introdujo en un estado indeterminado del tiempo, que nos dio la cena perfecta para celebrar solo un momento más, el estar ahí, en la cotidiana Narvarte, uno al lado del otro y sonriendo, llenando de vino los silencios y de silencio las sonrisas.
Seguramente poco más hay que se pueda llamar alegría, y fui consciente de ello.
(Se me viene a la cabeza la imagen de la dulce anfitriona de la rosca de reyes; de su monarca al lado, sonriendo como un pequeño; de un extraño que guarda cada vez menos silencio, juguetón con gorra-bufanda, dueño de la sonrisa del enigma; de Juanito y su fiesta triunfal, llena de gente y encuentros de una noche sin minutos).
El tiempo es mucho más que tres estados.
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miércoles, enero 11, 2006
No es abandono...
Es solamente que hace mucho frío, que se cruzan las fiestas (con todos sus preparativos y secuelas), se atraviesan los que escriben con sus casas, sus amigos y sus realidades, el trabajo y la casa compartidos.
Tengo varios discos de fotografías que desempolvar, una empresa que administrar, la estufa para
sacarle todo el calor necesario y una cita conmigo misma para seguir describiendo matices.
Los quiero mucho, y hasta he podido observarlos y escucharlos en vez de leerlos y escribirles, ¡y también es un buen cambio! Ya voy regresando, creo.
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miércoles, diciembre 07, 2005
la trampa de las palabras
Últimamente las palabras han cambiado de peso específico. Ya no puedo atarlas como antes en líneas y ponerles destinatario o publicarlas para todos o simplemente guardarlas en una carpeta o un cuaderno emborronado.
Las palabras se van llenando de humo negro cuando camino por Patriotismo: todavía les veo el ribete porfiriano en los edificios que ocultan jardines, pero que serán estacionamientos públicos en breve.
Se me escapan histéricas las palabras cuando escucho la excavadora de los departamentos que construyen enfrente mío. Los pájaros se comieron mis palabras cuando se largaron de esta ciudad grisácea.
Hay otras que se quedan en la línea del celular. Son las más tontas, las de "nos vemos mañana", "te espero ahí" o peor, "luego te llamo, luego te aviso". Por la noche se escurren por la tarja de la cocina, reptan como cucarachas en la coladera.
Toda yo me he extendido sobre lo que miro y está todo tan fuera de la hoja, de la pantalla, que de pronto me doy cuenta de que aquello que le da coherencia a mi vida, a todas estas tontas definiciones y calificativos, imperantes frases y trilladas fórmulas, no será dicho jamás.
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martes, noviembre 29, 2005
desvelos
Cómo se pasó la noche entre tantas sorpresas. El orden se alteró, las combinaciones variaron en el mismo escenario. Dice el Fifer "¡qué noche más tonta para ser lunes!", y tiene toda la razón.
Hoy es martes y tengo sueño, se me arrastra la lengua, los ojos por la oficina, las ideas me resbalan dolorosamente por la nuca. Tengo frío en las manos y en los pies, los ojos me lastiman con la luz, el tabaco me sabe a plástico quemado.
Me sirvo un vaso con agua. Me quedo como boba mirando los reflejos. Agua helada como el viento de las siete de la mañana, para que iguale mi temperatura a la de este ambiente insomne. Nada sino transparencia fría sin palabras, que me devuelve la sonrisa y me esconde la ansiedad de saber que aún me queda todo el día hasta encontrarme de nuevo en tu cuerpo, en la cama, en nuestro sueño.
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viernes, noviembre 11, 2005
Tu espectro y sus obligaciones
since you left town
the clubs closed down
there's one more burnt out lamp post
on main street
down where we used to stroll...
Hey Muriel
I stil hit all the same old haunts
and you follow me wherever I go...
Así te vas y regresas como en sueños, le prestas tu sonrisa a los extraños para reconfortarme por las calles y de reojo, me exiges con tu espectro momentos que no podrían ser de nadie más.
Si huyo de esta ciudad y me refugio en su imagen, en los ojos de los hombres y sus distorsiones, siempre he de volver a aquella, nuestra urbe de parques y restaurantes de platos combinados, en primavera preferentemente, siempre con el reloj encima y birlándole minutos a las explicaciones para estar juntos.
Y si te hago rabiar en una mesa, te cuestiono tantas cosas, me oyes con tanta seriedad, le das peso a mis palabras y difuminas el presente: este presente no tiene tanta luz, todos se van volviendo perros viejos, ya no hay ganas de jugar, de esforzarse, de cuidar a los demás. Todos exigen y se quedan nadando en su propia laguna de justificaciones. ¡Al crecer la gente tiene tanto miedo!
Allá, por los rumbos de San Lázaro, de noche, me quedé con 18 años, en minifalda y agotada, esperándote a la salida del metro y repitiendo: tú no eres Muriel (pero sigues tan en mi vida como entonces, querido).
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viernes, noviembre 04, 2005
el mejor lugar del mundo
Cuando voy por las tortillas camino persiguiendo a mi sombra a través del parque: son demasiado pocos los momentos en que salgo de los muros viejos del trabajo para pasar revista a los niños en el brincolín, a los limpiabotas riéndose y al pequeñísimo tianguis que pusieron. Irremediablemente me atraen el sonido de la cumbia, las rosas miniatura y las baratijas que me encantan pero nunca compro.
Regreso por la mitad del prado, dándole la vuelta al kiosko y miro a Angelito, sentado en una banca, robándose el sol invernal en una siesta insinuada. Lo envidio, pero tengo más hambre que sueño. Pienso en los enamorados nuevos, en las palabras viejas remezcladas de anécdotas, en la fórmula infalible y desgastada de la felicidad.
Esta vigilia es de un sueño plácido y alegre; nunca antes estuve segura de dormir sonriendo, y nunca tampoco encontré quién durmiera conmigo en vez de a mi lado. La cama es a partir de ahora el mejor lugar del mundo, como para recorrer todas las calles sin moverme de esos brazos.
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miércoles, octubre 26, 2005
Este clima me destempla
Me siento nerviosa. Mi pasado me persigue en una forma absolutamente ajena a mi cabeza y sólo siento, recuerdo cosas vistas en días como estos, rutinas abandonada hace años, bocas, aromas y vocaciones poco lícitas temporalmente adormecidas.
También las oficinas, las sillas que he ocupado en otros tiempos. El impacable poder legislativo con todas sus sopresas; la mugrosa y acogedora redacción del periodiquito; la apiñada promiscuidad del programa educativo, estas paredes azules, antaño blancas.
¿De qué ha servido, fuera de lo inmediato, tanta dedicación? ¿A dónde van las frustraciones? ¿Por qué no pasa nada cuando las historias se disuleven en el pasado? Estas tardes son tequileras y empiernadas, ya me lo he dicho (ya me lo han dicho), y pensar mientras se trabaja, con esta variación de luces, con esta amenaza de llovizna, sólo va dejando una ansiedad con la que me empiezo a comer las uñas, a distorsionar los momentos, a volverme proclive a la locura femenina.
Mejor me río y me pongo a fumar en el parque, quizás con un amigo disfrazado de señor, más ansioso que yo; o con una amiga que me lleve por las calles en su impecable camioneta de señora, o con mi amor, capaz de tranquilizar al más pintado a punta de abrazos y risas.
(Esta fue Mi Seriedad Puritana v.1.1 beta for Windows XP)
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viernes, octubre 21, 2005
La rebeldía de un viernes
Hacer una reunión para leer las citas de los famosos (pido Eloísa) y aprender el curso del mundo. Analizar las entrañas de cada momento y creernos arañas y pensar en los hilos de locura que atan y desatan nuestros apetitos por el mundo.
Si vamos a ponernos a escuchar música, llevo mis agujas de tejer y a mi propio equipo doméstico para mirar esquinas, para repartir sonrisas, para apabullar al personal. Cortar una granada, vestir un huevo y pensar en los viejos romanos tan modernos, como cuento antes de dormir.
Si vamos a la Condesa, traigo mi delantal de ama de casa, mi seriedad puritana y la botella escondida en la bolsa, nada más para no dejar mi dinero regado en tal despropósito, para desentonar con los alcohólicos chic, para demostrarle a mi reflejo que escandalizar suele ser más sencillo de lo que se piensa.
O mejor: quedarse dormido de cansancio, darle la vuelta a una fortaleza nada más por contar las piedrecitas de Churubusco, bailar salsa o jota, cantar sin preocupaciones, planchar sobre la mesa del comedor y quemar discos para cada embotellamiento, que apoyen miradas para cada pobre automovilista que no sabe todo lo que yo.
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miércoles, octubre 19, 2005
Sobre los argumentos en la vida (y en el cine)
Se me viene el mundo con sorpresas que no había previsto en mi ruindad existencial. Este lugar ya va dejando de ser donde nací, perdiendo sus atributos mágicos, costándome más y más trabajo.
La ciudad se condensa en un solo punto, me grita todo lo que estoy perdiendo sin decirme bien qué es, me recuerda a todas las personas que quiero y no veo, a las que quiero y ya no puedo ver. ¡Todo pasa tan pronto! Y aunque me la pase añorando el tiempo laxo (ese que se va como las migajas de pan, desperdiciándose bajo la mesa), si lo tuviera, estaría comiéndome las uñas por la falta de actividad.
El punto de locura está en las incoherencias que arrastramos, en una inensatez que no llega a serlo, en pequeños y grandes ciclos que cumplimos apenas con un dejo de lucidez. La vida no tiene explicación, le falta argumento, se conforma de ideas voladas y emociones inminentes.
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viernes, octubre 14, 2005
Agobio solucionado
Atrás no veo más que tinta: en mis manos, en los millones de puntos que se alinean gracias a la banda de datos, en las letras, negras hormigas que se apilan en hojas blancas. Adelante me espera la noche apresurada frente al monitor; el verte cerca pero distante, involucrado en tus propios deberes; más allá, un descanso breve aferrada a tu cuerpo.
Ya voy atravesada de la frente a la nuca por el humo del tabaco. El ruido me embota, ni los cantos de las sirenas me seducen. Comienzo a reírme como defensa. Todavía queda el pasar por aquella oficina vacía, saludar, platicar un poco, tomar una cerveza.
Todo el cansancio se me acumula sobre la espalda. Me viene la tranquilidad del condenado, porque nada puedo hacer para evitar estos trances. Me pregunto si vale la pena, si tiene razón todo este barullo confeccionado, si no fuera mejor explorar otros caminos.
Pero me sigo riendo. Aquí estás, consumiéndome las letras, ablandándome las tristezas, haciéndome cantar enmedio de todos los embotellamientos, entre trago y trago del licuado de fresa.
Lo demás es lo de menos.
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miércoles, octubre 12, 2005
Formas... ¡jamás alardes!
Vamos a repasar las causas de este amor.
Una está bajo la lluvia de las mañanas de muerte citadina. Nada puede compararse con la temperatura borrosa de tu cuello bajo las cortinas, acallando todo paso de tacón por la escalera, cualquier niño, con o sin tarea, y cada perro nervioso que ve espectros en el agua.
Otra anda y hormiguea en la curvatura de tu risa imaginaria. Porque a cada momento que no estás te redibujo en mi cabeza, te vuelvo a pasear por todo mi cuerpo y te siento, en un casi estar contigo que me llena de ansiedad hasta borrarlo.
¡Y qué decir de los caminos sobre ruedas que hacemos! La ciudad me asusta y me llena de desilusión a cada golpe de defensa contra otros. Nadie se preocupa por cuidar de los demás, pero en ese espacio pequeñísimo de leche y pan de las mañanas, te voy observando con tus cambios de humor, acechando la mirada que devuelves de reojo, la preocupación mutua, la sonrisa alentadora.
Yo sé que hay muchas causas como esta, sé también que cualquiera podría declararlas inválidas o efímeras, pero también sé que todos las buscan, que algunos las encuentran, que todos los que las han tenido, las atesoran. ¿O acaso no las recuerdas y hasta sonríes?
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jueves, octubre 06, 2005
reblandecidos
El agua llenó el techo de la terraza superior. Las hojas de los árboles y la tierra habían bloqueado la salida de la coladera. La lluvia poco a poco se almacenó, los truenos opacaron el sonido del tráfico, el agua buscó salida.
El muro se llenó lentamente. La pintura se hinchó y por aquí, más allá, surgieron burbujas que explotaron de pronto por su punto más delgado. El agua corría por la pared azul, se escurría hasta el piso, formando un charco helado que crecía y crecía.
La sorpresa de la intrusión nos alegró a todos. Hicimos la brigada para barrer la azotea, los chorros cayeron sobre la banqueta de la calle 7 durante minutos largos, tan fuertemente que nadie se atrevió a asomarse, por no encontrar un peatón empapado y furioso. Otros nos dedicamos a pinchar las burbujas con clips, a secar el piso, a elaborar teorías descabelladas sobre el reblandecimiento de las estructuras.
La tarde terminó antes de lo previsto. Nos lanzamos al tránsito paralizado de la ciudad, los muros quedaron en calma, un poco resentidos por el episodio. Me quedé pensando en el destino de las gotas y los torrentes, en los ríos que todavía buscan su curso con la violencia de las tormentas, en las personas y sus extrañas reacciones ante la humedad.
Qué extraño es lo real.
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miércoles, septiembre 28, 2005
Desobligada siempre he sido y...
No he matado esta página, es sólo que otras páginas se me van escribiendo sin palabras. Quisiera tener el tiempo de describir el vino, la noche y las gotas de agua que se escurren por la ventana. Armar párrafos acerca del vinil con agua, del correr de los cabezales y la tinta, dejar aquí mis besos y reclamos.
Pero se suceden los días. Estos visitantes entran y salen de pronto, en carne y hueso, de mi vida. Dejan sus comentarios, sus voces y sus conflictos en la mesa de mi casa, en las calles de Tacubaya, bajo el sol mojigato, querido tío nasty, de San Pedro de los Pinos.
Pero pronto volveré. Bueno, en realidad sigo aquí (no he encontrado a quien me quite, que no sean los minutos que se me escapan).
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miércoles, septiembre 14, 2005
Cuento de lluvias
Érase una vez un viaje extraño a un lugar desconocido. El calor agobiaba a la mayor parte de la población. Los jóvenes se escondían detrás de barras y mesas, la calle era un sitio habitable sólo por las noches, cuando la luna anunciaba un poco de viento y alivio, aunque las piedras claras de las casas siguieran irradiando chispas que se pegaban a los zapatos como insectos de luz.
Por mucho que lo intente, no puedo mas que tener una visión difusa de ese pueblo, sus calles y sus pobladores. Tan arraigados parecen, a la vez tan dispuestos a volar a rumbos lejanos. Y mientras pienso y siento no escribo, más bien voy saboreando las imágenes con gusto a tierra y a sol, retomando mi vida con las ganas de robar un poco de esa calma con la que se pasan los minutos (había olvidado que existían esos lugares), tan ajena a esta ciudad.
Voy sonriéndole a la luz por la ventana mientras baja y trepa de nuevo: un poquito de tibieza antes del aguacero, un poco de tiempo para no verlo pasar tan deprisa, un poco de cariño, que golpear a los otros, sobre todo a los queridos, resulta absolutamente innecesario en este territorio.
El dolor y los golpes vienen solos. Prefiero dedicarme a querer.
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lunes, agosto 15, 2005
Despedida
Ordenar el mundo según los tiempos de estos ojos, buscarle el verde a cada ventana y saber que sí, es él que me busca y te busca, en los espacios callados de la lluvia ausente, en la lenta evaporación de los charcos.
Lavar la ropa. Aún no tengo un pedazo de sol con cuerdas para dejar el aroma del día en las camisas, que nos ayude un poco con los amaneceres, con las derrotas del tránsito en las tardes, con la falta de sentido de casi todo lo que se enuncia como importante.
Lo importante son las miradas que vamos poniendo sobre las cosas. El significado de una gerbera, de la ráfaga de viento que se cuela en la oficina, de la sonrisa del desayuno, del vapor de la regadera. El significado de un viaje, de la despedida, del regreso prometido.
Por unas semanas me marcho de esta caja de ruidos y humo, de este coctel de tiempos imposible. A ver otros suelos y sus tiempos y conocer el ritmo que imprime la planicie sobre las mejillas de otras personas.
Irse siempre es una buena forma de conocer lo que se dejó atrás.
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viernes, agosto 05, 2005
Cambio de rostro
La ciudad no es lo que era. Los días nublados como este ya no permiten evocar los lagos, la contaminación se confunde con la bruma y los autos, los desesperados edificios interrumpen todo vínculo con este suelo y sus orígenes.
Sólo queda la melancolía del agua, las luces rojas brillando en los charcos, la venganza del lago en cada inundación, la seguridad de que nuestros millones de historias se terminarán mucho antes que estos rituales sin palabras. Ciclo tras ciclo nos vamos aclimatando, cruzando avenidas con riesgo a quedar paralizados en el agua sucia.
Una amiga de letras azules va esbozando una despedida larga y dolorosa. Imposible cuidarse de la vida (lo sabe, pero aún así lo medita), no se puede dar tanta ventaja a la muerte. Cada quien va con sus propias luchas por el mundo, creyendo que los otros las comparten, creyendo a veces desesperadamente.
Hoy digo esto, mañana diré otra cosa. Le doy la mano a mis creencias, a mi estado de ánimo, al compañero de viaje, a las sonrisas de los que me quieren. Se requiere mucha alegría y mucha fuerza para volver hermosa a esta ciudad asesina.
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lunes, julio 25, 2005
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Lo que tengo...
Yo tengo un diente quebrado, que no me duele pero amenaza con separarse de mi un día. Tengo tres deudas con la muerte, una espera interminada para cualquier etapa de la vida y la virtud de largarme siempre en el peor momento.
Tengo tantos miedos que a la hora de ser feliz olvido cómo transmitir esta alegría. Una mente retorcida, un alma por demás ingenua, una ternura hacia lo que amo que rebasa todo afán de egoísmo. Tengo esta ciudad que se disuelve, como bien dijimos sin reflexionar, en demasiadas realidades superpuestas, de las que nunca saco nada en claro (que no sean los cambios del viento entre los edificios maltratados y ruidosos).
Tengo los domingos para que duren más de una semana y siempre alguien a quién imaginar, con quien repasar la programación ficticia de los libros en voz alta, a quién soñer mientras sueña a mi lado.
Tengo en fin, hasta el espacio necesario para construir ambientes, que se vuelan en segundos pero quedan sólidos como recuerdos en una barra empapada, en una mesa con voces de agua, en medias luces y trompetas. Nada que haga uno solo, esto siempre ha sido un trabajo en equipo.
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viernes, julio 22, 2005
reconquistando la risa
Se me nublan los sonidos cuando salgo de esta manera a la mañana. No hay suficiente humedad en el ambiente, soy una prolongación de mis sueños y mis desidias y ni el agua caliente, ni el café a tragos enormes, me ayudan con la fragilidad de las personas. Suena un bolero en el radio, detrás de mi hombro derecho. Más allá se ríen los montadores de imágenes, se escucha el teclado facturando, las computadoras devuelven rayos ignorados por todos.
Anoche miraba varios pares de ojos en un lugar que poco a poco se convierte en mi casa. Y eran extraños, miraban hacia puntos diferentes. Vi unos oscuros y pequeños, analizando amablemente, tiernamente podría decir, los muros blancos de las viejas construcciones. Otros acariciaban las cosas con la sensatez de quien tiene pocos recuerdos, iban y venían, bulliciosos y nuevos. Y esos que miraban el plato, el rinconcito del suelo, a los demás en ángulos difíciles, como el sol por las tardes antes de esconderse. Ojos para poblar historias, esta mi historia reconstruida desde la tristeza con retazos de risas e ideas.
La otra mirada era la de una calma gustosa, esa mirada que me puso en la silla con todos esos ojos, frente a la cacerola, en un estado permanente de asombro y alegría. Todo esto es como un sueño, en el que nadie tiene un rol asignado, las personas son como de cristal, frágiles y complejas, y mientras regreso a esta normalidad me queda la estela de cariños que no tienen nombre posible, porque nunca han sido sentidos de esta forma.
Hermoso por extraño, dulce por tranquilo, sorprendente por alegre. Mi vida va de nuevo llenándose de colores.
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lunes, julio 18, 2005
torrentes
Puedo observar silenciosamente la euforia ajena. El mundo es demasiado complicado (dicen los que lo complican) como para sacar en limpio una mirada. A veces necesito horas de contemplación para que una persona se vuelva real, sobre todo se ha sido durante días y días una fantasía, muchas caras tras un nombre ficticio.
Y no es sólo encontrarte con el cuerpo de almas que conoces y reconoces. Es salir cada día a estas calles sabiendo que el rumbo es incierto. Ningún oceano fue más confuso jamás, pregúntenle al capitan sin tripulación.
Y yo soy tan ajena a la verdad (cuando no la encuentro), tan purista con mis conviccones (cuando estoy asustada), tan tímida (cuando el mundo me da de golpe en la mandíbula), tan eufórica (cuando siento el amor detrás del hombro), que no puedo ni definirme apropiadamente. Sólo voy aferrada a una línea del futuro sintiendo mi cuerpo y sorteando el torrente de mis decisiones.
Estaba yo involucrada en una cooperativa de reciente creación, con la ruta de salida de este caos a la tierra, a miradas más cercanas a la vida, a risas más sencillas en las que se podía bailar y sentir a los otros. Y era lunes otra vez pero poco importaba, porque todo hacía sentido inexplicablemente, y las razones para vivir estaban claras, al menos por ese día.
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lunes, julio 11, 2005
De vuelta en este mundo
No registro las nuevas formas de la vida.
Atravesar la Huasteca con toda su exhuberancia y descubrir en tus preguntas mi ignorancia sobre el mundo de las plantas, sudar el sol implacable de la costa del golfo, descubrir que las curvas que llevan a Tecolutla son mucho más viejas que las ansias de modernidad.
Pasar todo un día en la playa (el día de mi cumpleaños, por ejemplo) y olvidarme de todo excepto de ti, buscar el lugar más apartado de las vendedoras de empanadas, de las chicas que trenzan el cabello, quedarnos con las olas y con los libros y con la risa que es cortesía tuya, siempre.
Como rata de ciudad he vuelto, llena de ronchitas de sol, mordidas de arañas, piquetes de mosquitos. Negra, negra como siempre pero más, dorada y ajena a este mundo de colores que es mi mundo, pero que bien podría dejar de serlo en un futuro cercano.
Todo está bien. La marea legendaria del Mar del Norte me llega en forma de libro; la Baja California viene a abrazarme imprevistamente, y mis nuevos cariños, entrañables y desconocidos, persiguen a un tal Belascoarán en un juego de talentos que me hace sonreír. El mundo es mejor de lo que esperaba, sobre todo en lunes.
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miércoles, julio 06, 2005
Sobre el sueño
Y en el desvelo pueden correr los minutos como cera derretida: transparentes al principio (ni se sienten), se van poniendo turbios hasta que definitivamente cuajan inmóviles sobre las dos de la tarde.
Arrastro mis ojeras con mansedumbre. A mi todos me engañan, hoy es viernes y no miércoles, me lo dicen el tráfico estúpido de Patriotismo, la falta de actividad del teléfono, el sol que se esconde después de la tormenta de anoche, ese amigo que podría ser un espejo desquiciado de lo que yo misma soy, con frases tristes como el otoño, con pronósticos que terminan en una cama, sin compañía y tres sueños de ola y arenita nada fina.
Pero dicen todos que es mitad de semana, que estar aquí con mis huesos dormidos tiene sentido, que los cumpleaños se celebran (pero hoy se lloran), que los mares se cancelan hasta el sábado, que el vino se deja sobre la mesa mientras dormimos, vamos al médico, trabajamos para guardar otros cien pesos en la alcancía.
Nada más transcurro fumando, esperando la nueva lluvia de hoy, tu llegada y los nuevos juegos que inventemos drogados por el cansancio. A veces habría que cancelar el trote de este mundo para descansar y sentir.
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lunes, julio 04, 2005
Canto rodado
Piedra de río, lavada por el tiempo de mis calmas, me recuerdas la frescura de los tiempos tranquilos de esta ciudad. Ríes como si la vida que vivimos estuviera llena de lagos, como si los manantiales no se hubieran secado o entubado, como si anduviéramos sobre la hierba y no sobre este asfalto que hierve chicloso en el calor y se encharca suciamente en la lluvia.
Corres sobre las horas como agua y si me quito los zapatos, camino en ti, te amoldas al arco de mis plantas, vamos juntos bajo el agua como sobre esta tierra. Piedra a ratos muda, cantas para mi como por milagro, imprevista y tímidamente.
Siento nostalgia de un pasado de relatos, del que quedan sólo pedacitos de parques y fotos sepia de afluentes. Pero poco a poco se va volviendo añoranza de un futuro que se puede construir a partir de nuestras bocas. Este es el imperio de lo nuestro, la fantasía más real que haya sentido.
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miércoles, junio 29, 2005
Deslinde de responsabilidades
Me puedes culpar por intentar medir la curva exacta de tu espalda a las once de la noche; por perseguir tu boca a media risa en cada tarde, por comparar a las gotas de lluvia con los sabores de tus manos.
Culpable siempre fui de vivir sin pensar demasiado (las ideas en la vida llana me paralizan), de dolerme sin medida en las ausencias, de amar sin considerar aspectos logísticos o sucios pasados en mis amores.
Culpable por la pasión, por la alegría, por la falta de duda en cada abrazo. Por despedirme y seguir queriendo, por mirar las partidas y no resignarme a vivir como siempre.
Culpable de guardar una memoria, de ser transformada por la vida, de no ser la misma y tener que reaprender mis límites y mis miradas en cada episodio de esta locura. Pero no de amar poco esta existencia, no de sentir la alegría de respirar hasta en las malas pasadas de mi propio cuerpo.
Y si aumenta la presión, me da vueltas el mundo y la cabeza me estalla, yo te digo: es solo la vida que sigue, el amor que busca sus formas de expresarse, la confianza de poderme tropezar, porque están tus brazos para sostenerme.
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miércoles, junio 22, 2005
sombras tiernas...
No los has visto. Están a los lados de este pasillo de edificios viejos. Son todos flacos, vengativos y enfadados, buscando algo en rincones que no existen. En este conjunto no hay esquinas, pocos escondrijos y a mi, como a ellos, me queda nada más la noche para escuchar música, beber, besar y hacer todas esas cosas por las que no dejo de llamar vida a mi vida.
Observo sus persecusiones, la falta de miedo, la insolencia con la que me miran recorrer los metros necesarios para llegar a la puerta veinte. Son sombras tiernas con el espinazo erizado. Observo desde esta ventana que no acaba de ser mía, como mía no es esta casa desde la que miro una noche que tampoco me pertenece. Estos gatos buscan como yo y a veces, como yo, encuentran una caricia, un ronroneo o la simple satisfacción de hurgar en los escondites privados de la paz.
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lunes, junio 20, 2005

En tus brazos de agua dulce, acuna mis sueños...
Taller de escultura clásica, Universidad de Hamburgo.
Foto: Martin Typke 
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despedida matutina
Se me nublan las vértebras con el inicio de la semana. Pasa un ruido de fondo por mi cabeza, las manos entorpecidas trabajan, negándome el lugar en que las pongo. Me dicen las falanges que debí quedarme quieta en el origen, impidiendo que saliera el sol, que la gente abandonara sus casas. Una alerta general o un cataclismo se precisaban esta mañana para regalarme las horas que nunca tendré.
Allá me fui en el río de los tormentos a esa hora prohibida. No pude contra la corriente de mi propia vida. Te dejé, más deseado que nunca, acunando mis sueños tibios y oscuros en en tus brazos de agua dulce.
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miércoles, junio 15, 2005
caja de luz
Se siente que el agua recorre espacios suculentos, el sabor de lo transparente toma tu nombre y se delínea por momentos en que nada de lo dicho vale. Apenas parpadeas y sonríes, extraño e imperfecto como eres, poblando las mañanas como regalo inesperado de la tierra.
Por fin se va el sol, la temperatura vuelve a recordar los tiempos del lago. Las inundaciones y el verano caótico se presienten, el cielo es una gran caja cubierta de luz que suaviza las sombras, el volumen de las cosas vuelve a ser el preciso y toda la pintura ajada de los edificios del viaducto se descara, la ciudad es más vieja que nunca y no hay brillos o sudores que la escondan de su descuido.
Y ni tanta risa, ni tantas voces. Los ruidos de las máquinas y los seres vivos van construyendo estos escenarios, las cosas suceden, a falta de mejor explicación, porque se encontraron el momento oportuno para ser.
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lunes, junio 13, 2005
Lo que se necesita en lunes
Esta calma se me desmorona como el pan caliente, me dice cosas que no comprendo, retuerce el cuello del que penden mis ojos, me arrastra...
Dejarse llevar en esta tierra es duro porque el asfalto se tiñe de vidrios cada que pasa una noche de violentas sacudidas. Todo se barre y se limpia antes de las nueve, comienza otra vez la mañana y parece que nada sucedió.
De nuevo el ruido en los semáforos, el cabello mojado, las prisas sin sentido de los cuerpos.
Todos vamos para el mismo lado, algunos menos concientes que otros, de que las historias se suceden
se traslapan
se olvidan
se renuevan
pero siempre pasan.
Olvido no quiero, quiero la calma de pensarte y saborearte, de vivirme la vida que no es mia, de regalarte la que poseo. De sentir, que sentir es todo nuestro terreno.
Calma en esta euforia, calma por favor
un poco de calma.
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viernes, junio 10, 2005
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Adiós a mi misma
Hermana de la sal, yo te desdigo de todas las observaciones hechas sobre este mundo. El trabajo se me alinea con el ombligo cuando intento destrozar la transparencia de la civilización, nada me hace sentido en los parajes de la vida cuando los leo en parámetros ajenos.
Me entrego a los ritmos menos míos, adquiridos en banquetas renovadas por el encuentro al azar. Esos ojos de agua oscura me advierten el futuro de una risa tranquila. Todas las explosiones que guardé para lo excepcional se detonan, está aquí lo inesperado.
Fuimos la domadora, la hetaira despreciando el amor logrado sobre el filo prohibido de la norma. Caminamos sobre los cuerpos de lo dicho, inventamos un código incomprensible para salvarnos de ser humanidad.
Después de tanto tiempo regreso al mundo para sonreír, para poblar estas calles de la mano de alguien, incapaz de temerme o abandonarme. Me despido hoy, hermana mía, para ser yo.
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martes, junio 07, 2005
somos...
Encerrados en este calor de infierno nos vamos acercando. Todo está oscuro y yo que creo saber de qué está hecho tu cuerpo, cómo te mueves en estas superficies, las sensaciones de la noche enteras en tus dedos. Pero no sé nada, te me transformas en otra clase de bestia, en un sabor desconocido, en un instante que no reconozco aunque parezca el mismo de otras veces.
La verdadera vuelta a la infancia está en la temperatura alarmante de tu cuello, en las vibraciones que siento mientras te beso: ya no sé si me besas o te beso yo a ti, las mordidas se me confunden con la pérdida de la conciencia, las gotas de sudor y las voces que escucho se alejan, para siempre me apuñala este momento, no hay nada atrás, nada por venir, sólo el vaivén de los músculos, la risa que adivino entre las sombras, las palabras que adquieren una textura nueva con la sal, este perfecto sopor que se convierte en llama y me aleja de lo que creo ser para llevarme a lo que soy.
Somos carne amado mío, suculenta sorpresa en cada ocaso. Voy a usar todos los hilos de colores que conozco para no apoderarme nunca de tus secretos.
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lunes, junio 06, 2005
males y placebos
Se manifiesta en oleadas. Llega sin aviso. Me arrebata la sonrisa. Si me muevo me molesta, puebla todo este cuerpo. Sudo, peso, respiro con dificultad. El mundo en la sobreexposición: se queman las orillas de la imagen, se pierde el detalle, los colores se funden en blancos desalmados, inexpresivos.
No estoy lista para seguir y sigo. Sólo estoy bien en lo oscuro, en la calma de esos brazos, en las risas cuyo origen precede a la conciencia: el payaso en la plaza, el bocado delicioso, la pasión sin nombre de tu cuerpo, lo inmediato y el encanto de no pensar.
El mundo se me transforma, yo soy yo pero no llego a manifestarme en estas condiciones. A la merced de una broma cruel, de los dolores de mi propio cuerpo, de las palabras ajenas, de la carga de trabajo y su falta de importancia, del mundo de la noche, demasiado ruidoso y lleno de evidencias de que este mundo sigue.
No sé si es el calor o la tristeza. Voy sintiendo la parte que se me ha muerto, trato desesperadamente de pintarla en la memoria de los otros, de darle forma en mi interior, de lograr esos bonitos embustes con los que se consuela a los dolientes... Necesito regresar a mi infancia, aunque sea por un rato...
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miércoles, junio 01, 2005
Para ti, Iván
Nada que se pueda hacer, nada que explicar.
Esto no tiene razones y todavía hago, como tú, el esfuerzo de no pensarlo todo, porque esto no se puede pensar. Sin lograrlo, querido escuincle, racionales siempre fuimos y sin argumentos me llega el golpe así, se me rompen los cristales todos, el sol es odioso, ningún matiz de la vida ha dejado de ser bello y todos me duelen nada más porque ya no te los voy a poder platicar, uno por uno de tarde o de mañana, perdidos los dos siempre, despistados y citadinos y enamorados de esa forma que nos costó tantos años lograr.
No te fuiste con tus lentes y dejarte la pulsera de tantos años no me sirve de consuelo. ¿Qué demonios haces tan alto, tan muerto y tan callado, con la camisa roja de comunista, con las manos destrozadas, con la felicidad tan inmediata destruida?
Dime Iván, ¿ahora quién me va a consolar? ¿En qué barranco se quedó el disco de radio tarifa y el libro de mann y esos besos más furtivos que mi mismísimo nombre, todo lo que te di y todo lo que escribimos?
Y sí que lo creo, estás muerto y yo qué putas hago con todo esto que nada más es tuyo y mío. Quién me llamará hermosa y me dedicará largas epístolas cristalinas. Quién me va a abrazar en cada problema, quién me va a amar tanto como yo amo a mis amores.
Ninguno a la altura de tu alma. Ninguna lágrima o palabra cabe en este dolor. Soy tan inútil como tú encerrado en la cripta y me quedo aquí escribiendo y leyendo al mundo de la mano de tu voz y si pudieras acompañarme me darías una perspectiva menos emocional, más constructiva y menos pendeja que la mía.
No lo puedo evitar aunque te enojes. Perdí a la persona que más y mejor me amó. Y aquí te voy dejando mi propio corazón en los ojos ajenos, que nunca un espacio fue tan mío como este que no toco, tanto como lo que te he dado, que se muere contigo y se me remuere a cada instante.
Hoy todo se mueve menos, al paso de tu ausencia me reclino en tanta vida pero sigue siendo igual de terrible. Venga el tiempo, que no te voy a dejar ir...
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lunes, mayo 30, 2005
Encantadora serpiente
De un par de ojos pueden venir cataclismos o poemas, amores indecibles y evocaciones de todo tipo. Sobre todo los ojos nuevos, desconocidos. Verse reflejado en un otro hallado por casualidad en un espacio limitado provoca toda clase de referencias, fantasías y sueños, la mayoría inexistentes.
Mirarme en los extraños siempre me dio miedo. Si con los años he aprendido a sonreír, a platicar o acercarme, es todo el aprendizaje de una técnica. Porque sigo temblando ante el choque con otro universo. Y cuando tiemblo no sé si es de respeto por los mundos ajenos o de miedo por encontrar el vacío.
Una cosa, secreto a voces, encantadora serpiente: verte en este momento de mi vida no me ha asustado ni un instante. Tienes demasiada luz entre los labios y un largo camino en la mirada. Se va aligerando esta ciudad terrible con tu risa, el desenfado se contagia, la vida va y viene en los ejes viales y los bares que para siempre han quedado llenos de ti.
Eres un buen amigo, eres un buen hombre. De tu simpatía me quedará esta postal llena de emociones, en la parte más luminosa de mi vida.
Feliz cumpleaños.
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viernes, mayo 27, 2005
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Soy pirata
Y en el seno izquierdo guardo tus sonrisas tatuadas. Asalto las naves de los locos. Con ternura los decapito para evitar el horror de que mueran perdidos en su propio mundo, sin nadie de la mano. Mientras deliran o duermen acaricio sus cabezas, los beso con delicadeza, les digo las palabras mágicas de una madre a su criatura, antes de cortar su cuerpo con un brillo certero.
No tolero la imagen del desquiciado tanteando presencias sin silueta. Mucho menos el conjunto demente abandonado a su suerte. En mis noches los escucho, muriendo de sed y tristeza. Mientras gimo en esta cama los puedo ver, arañando un pedazo de pan, escarbando la cubierta para comerse el barniz, bebiendo agua salada que los hincha y alebresta.
Por eso, de vez en vez, me escapo de esta vida, estaciono el auto en la cochera y zarpo. En mi barco no hay capitán, pero siempre me encuentro con el pasado de esas almas como la mía. Avanzo entre la náusea y la dulzura para darles la muerte de la mentira blanda, y evitarles el dolor de saberse completamente solos.
Pirata y amante, te daré la paz que anhelas mientras sonríes en mis ojos. Nada más sencillo que evitar toda esta farsa y regalarte, un segundo antes de que pare tu corazón, el instante de verdad que tan neciamente añoras.
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miércoles, mayo 25, 2005
Dibujos / Esto no es amor
y Erektor, mi alma de agua
Mira estos ojos
Antes de ti no había nada
Hubo sombras, tal vez presagios
Ilusiones (todas).
Ahora que llegaste está la realidad llevada al sueño.
Esto es el amor de euforia ciega.
II
Acábate esta sombra
La silueta que siguen tus manos ya no es mía
Mujer incompleta, rota, lastimera
Entre tus dedos soy tú y soy yo
Pero otra
No la misma
Sino la que inventas
Este es amor, bendita fantasía de tu mirada.
III
Clava tus uñas, hondo hasta matar el resto de la esperanza.
Aquí yazgo para cargar el peso que te agobia
para aniquilar, contigo,
cada luz que interrumpa la sombra de tus dientes.
Este amor es el final del amor por el amor.
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lunes, mayo 23, 2005
Matices I
La piel tibia escondida entre los pliegues de tela. El olor de la mañana en esos párpados cerrados. La voz de la boca más intensa, ignorada y sentida desde el alma. Agua, corriendo entre los labios anhelados de la mañana exhausta.
Ruido de pájaros haciendo eco entre los autos. Cincuenta y tantos años de pintura verde, la cantera de muchachas que se renueva provocativa y el corredor con árboles a toda hora: en el fresco de la madrugada, en el sol plomizo de las doce, en las tardes con sus rayos de cuarenta y cinco grados.
Una historia terrible para la mente ajena. El dolor secreto de los amigos perdidos para compartir en la oscuridad del domingo. Una carga dividida, que hablar no es poco cuando se regala lo que vale. Un río que casi suena platicado por sus moradores, un río para amar y matar, la hierba desconocida que se aparece como si en verdad se conociera.
Puede parecer poco el hecho cuando se relata. Estas historias son las de todos, poco más o poco menos. Ni tan hermosos ni tan geniales son los protagonistas. ¡Pero qué asombroso resulta encarnarlas! ¡Cómo nos transformamos en algo más que seres humanos! ¡Qué tan vivos estamos! Nuestros matices valen por la prolongación de los argumentos, por el encuentro de lo no dicho, por la recreación cada vez más intensa de la vida.
(El amor es esta droga que me aparta de la muerte y la tristeza).
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jueves, mayo 19, 2005
Los fugaces, los divinos
¿Yo qué puedo contar de estos espíritus que se vinculan con bocas como de agua? Los he visto, los he tocado en sus reflejos de carne incluso. Se van apareciendo como si el azar existiera, como si nada los relacionara realmente. Pero es mentira, porque en esta esfera las coincidencias son como los planes olvidados de un dios indolente, de un capitan sin amor por la tripulación: todo sucede de acuerdo con los mapas perdidos de la locura.
En este orden que ignoro se me aparecen los cariños más extraños. Esto es ruido, una música que no puedo tararear. Yo sé que ahí detrás hay un hombre que llora, una chica demasiado dulce como para soportar el dolor sin arte, un niño que posee las calles, un ser que se forma. Estas rutinas de letras que de pronto se interrumpen, que germinan o florecen y nunca se marchitan: no somos jóvenes, pero a viejos no llegaremos.
Yo escribo y cada palabra tiene un peso para mi. Intento que lo que va empeñando mi alma en otras caras sea verdad, de alguna manera no perder estos lazos que valen tanto o más que las horas de los días que vivo, que me muestran a los otros como nunca pude llegar caminando aceras o besando bocas o marcando un número. ¿Cómo mostrar lo que eres, ver a los otros y no quererlos?
Esto es para ti, para ti y para ti también, bien lo sabes. Los extraño y sigo pensando, desde mis amores más nuevos y alegres, que ningún infierno puede más que la voluntad del placer y la alegría. Los quiero.
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martes, mayo 17, 2005
Calles para perderse
Vamos perdiéndonos de esta tierra y sus ataduras, volando sobre estas noches cortas de sueño. Poco a poco los días me duran tantas horas para verte, que me pregunto dónde dejé las ráfagas de tiempo que me trajeron hasta esta primavera.
Todo es nuevo y con todo tu mirada. Me tocas y te me vas formando entre las vértebras, mi piel deja de ser mía durante horas, responde a tus sentidos, me abandono definitivamente al extraño placer de estar contigo. Y son los cuentos de madrugada, las batallas y tu cuerpo, esta alma que se me va partiendo y acrecentando.
¿Te digo un secreto? Aprendí a perderme en las avenidas para no dar nunca por conocida esta ciudad, para poder aprenderla de nuevo de tu mano y conservar el brillo de la sorpresa en cada descubrimiento.
No tengo miedo, sólo abro los ojos, los días y el asombro de la vida que me llena por completo. Y no veo motivos para no olvidar la brújula, si estoy en el camino donde quería estar.
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viernes, mayo 13, 2005
Tirana
Voy a intentar explicar con mi mirada los dulces placeres de tu carne hiriente. Mientras me muerdes voy a mirarte sin sonreír retándote a hincarme el diente hasta el hueso, a ver si llegas al alma de los secretos de este juego.
Te diré con mis dedos que aprietes mi piel hasta el punto en que reviente. Sé que sabes que el dolor se agudiza, afilado y sordo como las puntas de tus dedos, violeta y rojo el macerar de mi cuerpo entre tus uñas. Seguirás porque no emitiré un sonido, porque me verás brillar en el calor de esta tortura lenta que te ruego sin pedir.
Y llegará el punto en que no sean sólo tus labios, tus dientes, tus manos las que me atenacen y desgarren. Todo tú, erizado y frío, mortífero amor que pide sangre y dolor por su deleite. De piedra los ojos, de roca tú y encendido de gardenias el aire, un todo dulce y pesado que no se acabará, porque estarás sudando, porque te irás diluyendo en un goce propio e insoportable, cada vez más sorprendido de mi docilidad sin risa que no tiene límite.
Sé cómo terminará esto: intentarás todo y mis lágrimas por fin cederán. Aún así seguiré callada, mirándote fijamente, pidiendo una demostración más de fuerza sobre mis miembros. Entonces, rendido y exhausto, serás tu el que llore: te habrás dado cuenta de que la víctima, amado verdugo, eras tú.
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miércoles, mayo 11, 2005
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barrio nuevo
Calles pisadas y vueltas a transitar en horario completo. Van y vienen los balones, las risas de chiquillos y el sol en diagonal de árbol por el camino que lleva a tu casa. Tu casa digo, la casa de alguien más en el pasado, en el futuro.
Alguien conoció el estreno en esas paredes, emocionado quizás tanto como te he visto. ¡Cómo se van pasando los años filtrados en las tuberías y los muros, mirando al techo mientras se escuchan los pleitos de los vecinos, murmullos intencionados pasando por la reja! La pintura se va haciendo vieja, los borrachos salen de la cantina de la glorieta un poquito más cansados cada vez, arrastrando la corbata, la camisa y a las exhaustas secretarias perdidas en sonrisas espesas de alcohol.
Dede un tercer piso se agita el cabello negro de una muchacha temblorosa, queriendo bajar a ver a su novio que la anima a pedir permiso. Una anciana registra el paso de los minutos en el barrio y tu, tu vas dando las buenas noches, entrecerrando los ojos con las caricias, clausurando el mundo y el cansancio entre tus brazos.
De tan viejo y lleno de ruidos estos barrios de la ciudad van desvencijándose sobre sus tradiciones y sus vicios. Pero pasa de vez en cuando que alguien llega con ojos que sólo miran lo que va formándose, que barren el polvo, que alegran las esquinas más sórdidas y declaran, en una magia arbitraria, que la historia está aún por escribirse.
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lunes, mayo 09, 2005
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No hay nada como el aire
Nada como escuchar esos pasos detrás de mis propios pasos, apagados en la tierra. Yo no sé quién construyó el muro de las excomuniones a lo largo de ese monte, ni cómo fue que llegamos ahí tan de mañana. Cuesta, tienes razón, cuesta mucho asfalto darle la vuelta a este humo negro y salir, pero cuando te hallas en el camino de hojas todo cambia de inmediato.
En este episodio no hay nuncas ni siempres. No ir por los extremos y dejarme la calma en una sonrisa que dure todo el momento, que no espere otra cosa que el eco de tu voz agredida por los radicales libres, cantando cuesta abajo, entre las sombras del bosque. Un camino de miradas que no había recorrido, una tranquilidad observadora, algo que no explico, que no puedo tocar, que se me queda en las pantorrillas y en los muslos que me tiemblan, todo tiembla y no pasa nada en realidad.
Soy transparente y me atraviesa el olor del suelo mojado, las espinas de los arbustos y hasta el calor del asfalto a la vuelta. Me giran en la cabeza los colores que ignoraba. Me refiero al nombre de las hierbas, a los juegos de otros niños, al aroma de la madera y de tu cuello, a las calles más antiguas de la ciudad y los significados que solamente están al fondo de tus ojos: todo lo que no sé e imagino que podría conocer contigo.
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viernes, mayo 06, 2005
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Dormida, escuchando al fantasma
Lo sentí. Anduvo por estos cuartos husmeando, pero me vio tan concentrada en trabajos ajenos que no preguntó nada. Sé que intentó posar sus falanges heladas en mi hombro. Sé que deseó enloquecerme con sus atroces desgarramientos, pero no lo hizo. Se conformó con pasear por el piso de arriba, moviendo ligeramente las persianas, dejando pruebas equívocas de que estuvo ahí.
Iba a acecharlo esta mañana, con mis balas de plata preparadas para dejar sólo el concreto en esta vieja construcción. ¡Pero qué lástima tener sólo huesos, piel y voces alrededor! ¡Tan asustado como yo anoche debe estar ahora, escondido en el rincón que yo usaba hace años, temiendo mi terrible venganza de desvelada inquieta!
Guerrera no soy a la luz del día. Busco otra cosa: un par de sombras junto al mar, la convivencia muda con el espíritu y alguien que me anime a no dormirme para seguir escuchando los roces tenebrosos de dudosas existencias.
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jueves, mayo 05, 2005
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miércoles, mayo 04, 2005
Reina de porcelana
Quiero describir a esa dama suave del asfalto, su paso por las avenidas y las miradas que regala al mundo. Desde que nos cruzamos la he observado: nunca pierde el piso, llora sin aviso y anima cada ser que toca. Es de cristal o porcelana, a mi no me engaña la piel, y la he visto musical en las salas de baile, seria y absorta en sus labores, niña sin remedio frente a cada plato de sopa.
Y yo admiro los golpes que recibe y su capacidad para ser sin tropezar, para buscar el amor y entregar sin miedo. Quiero ser así, hermosa como ella, elegante y deliciosa chica, y encontrar la paz en unos brazos que me cuiden como yo sé que puedo cuidar.
Podríamos cambiar un día de vehículo, ella en mis accidentados argumentos y yo en su precioso sueño sin locuras. ¿Cómo no tuvimos el mismo destino si nos hemos visto como las mismas escuinclas crédulas escuchando viejos discos, llorando en una almohada fresca, luchando por unir tantas separaciones?
Para ser una mujer se precisa el paso firme, el aroma suave, la capacidad de predecirlo todo y de no tener miedo. Alicia tiene las manos más dulces que yo haya visto y un secreto esperando en el alma, la dedicación de la reina por sus súbditos y una corte de arlequines que desdeña a la espera de su rey.
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martes, mayo 03, 2005
Ese azul desconocido
Si yo te pudiera explicar las cosas que siento en este mundo tan raro, tal como te las expliqué hace once años, sentados en la ventana del señor Pascoe, y tuviéramos el tiempo para buscar semillas de jacaranda o subirnos al pesero que lleva a Tlalpan, todo sería más sencillo.
Uno va perdiendo hilos en la vida y aunque nosotros nos seguimos por cartas a través del sótano de la bruja y los ocho mil kilómetros de alcohol y soledad que te llevaste, algo se nos fue diluyendo en tantas letras. Que yo te recuerdo y eras tan joven, todavía en plena nieve te vi la inocencia prendida con un segurito de esos ojos azulverdes, y yo ya no era ni tan niña ni tan inocente ni tan entusiasta como para pelearme con todo el mar báltico, tu silencio incomprensible a mis risas y la dificultad de vernos como algo diferente a los amigos.
Si te escribo en este espacio de ojos es, como siempre, para retar tu timidez. Nada que diga para ti carece de significado porque me has acompañado, apareciendo y desapareciendo, escribiendo cuentos con recuerdos o filosofando sobre una motocicleta. Te lo digo, con nadie disfruté tanto caerme de una bicicleta y sólo tú fuiste capaz de quitarme el miedo al horno para jugar a los pasteles de avellanas.
Y recuerdo aquella tarde en el museo, la cocina del barco, el camarote y la cubierta, y cómo mientras tú mirabas el mar imaginario del muro yo hurgaba en los peroles de aquella cocina impecable. Quizás podríamos haber sido buenos marineros, cocinando y escuchando las olas. Ese es nuestro terreno, el mar que nos separa y los años que nos unen. Me sigue haciendo feliz saber que estás en alguna parte buscando, como yo, ese azul desconocido.
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Mirando el azul podríamos estar...
Museum für Hamburger Geschichte
Foto: Martin Typke.
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domingo, mayo 01, 2005
La belleza sin nombre
¿Quién se atreve en estas noches de infierno, a reírse de todo lo que pasa?
¿Quién no se atormenta, quién anda con calma por las calles más peligrosas?
Te observo desde la confusión más extraña, me resultas tan raro que no puedo más que sonreír. Ah, que la tristeza de aquél me ha puesto en un sitio inesperado, que ando como gata, descolocada y oliendo los rincones desconocidos, sin poder ser más de lo que soy en un momento dado.
Y todas las calles se transforman en calles sin nombre, no me importa nada que no sea escuchar y mirar, de pronto la historia se me cambia de lugar y me sorprendo, una vez más me sorprendo por todo, sin elaborar nada, sin ponerle nombre, sólo el calor de madrugada, el insomnio y la extrañeza de encontrar a quien se encuentra sin quererlo.
Porque ya no sé nombrar el sudor y la carne. Porque tu casa no tiene adjetivos, como no los tuvo la música y la tercera mirada. Porque la mañana siguiente se me fue al otro lado del mediodía y el café pasó por mi cuerpo como por la tangente de esta rueda. Un helado (de limón por favor), las banquetas, este pinche sol inclemente y un cuento para el parque. A la despedida alegre sólo quería llegar a mi propio reino. Y fui muy, muy feliz.
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jueves, abril 28, 2005
Irremediable
Dime de dónde viene esta vocación por estar en tantos lados al mismo tiempo. El acabarte la risa en el trabajo, en las escuelas a destiempo, en las calles de cualquier ciudad, sin zapatos como en la playa. Esta amor por el sol vino tarde en mi, pero ya nunca quiero que se vaya.
Es que me viene el sol en esta casa oscura, nada que la disfrace de empresa puede quitarle los techos altos, los remates de la barda, los espacios para esconderse desde que desterramos a los cara de niño anidados bajo la duela.
Me viene en el auto -sólo somos reflejos- sin importar la hora, cuando voy cantando, cómo me conoces que te preocupa que me vaya a morir uno de estos días al volante por no poder ver lo que tengo enfrente. Sería una buena muerte porque estoy flotando, porque pienso tanto, porque siempre soy feliz así. Pero el instinto me cuida y queda ese sol, tan blanco en las mañanas, odioso y posesivo por las tardes, amenazando siempre por las noches.
Y sí, hasta en la más oscura iglesia del medievo lo encontré, se me escurre por todas partes, y ya definitivamente renuncié al sufrimiento, la infelicidad y el dolor como modo de vida. Me gusta demasiado la luz, no me puedo atormentar más de 12 horas seguidas, lo veo y nada más estoy segura de que el día de mi muerte me va a sorprender demasiado que todo haya pasado tan pronto.
Eso vino de nuestras tardes, perro verde. Hayquesejoder con este entusiasmo, gallego, no me lo acabo ni yo solita. Y hoy te lo dedico a ti.
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miércoles, abril 27, 2005
Así te miré
Con atención...
Aunque con las manos te sintiera cada contractura, aunque después cerrara los ojos para seguirte viendo, así fue.
Así miré los días, cada uno diferente, la rutina no me impide ejercer estos poderes.
Así miré los abrazos, los otros ojos, las sonrisas que escasean como los sueños.
Así miré cada una de esas caras, las de los que me han amado, las de los que me aman.
Así miré las avenidas, se me han ido reduciendo en el camino que parte siempre del Río Mixcoac.
Así miré las tempestades, nunca removieron los cimientos, y los llantos tan benignos, cada vez más difíciles de conseguir.
Así miré el futuro, en un recuerdo que te alegra, lo recuerdo y sólo quiero hallar el camino a lo vivido.
Porque te miré, te miré atenta, y nunca fui una mujer más feliz contando vértebras y cuentos.
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